La EMDR: opinan tres expertos. Boletín SEAS. Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés

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Entrevista a tres expertos en el tratamiento del trastorno por estrés postraumático. La técnica de desensibilización por movimientos oculares (EMDR). ¿En qué consiste esta técnica? ¿En qué se basa? ¿Cuál es el estatus de su evidencia? El sistema piramidal de difusión.

 

La técnica de desensibilización por medio de movimientos oculares (EMDR), que fue desarrollada por Shapiro (1995, 2002) ha generado durante los últimos años una gran controversia a su alrededor. Este método, que consistiría en el uso de movimientos sacádicos de los ojos como respuesta incompatible a la ansiedad, se ha empezado a utilizar como técnica complementaria en paquetes terapéuticos cognitivo‐conductuales para el trastorno por estrés postraumático, llegando a considerarse como uno de los tratamientos eficaces para tratar dicho trastorno según la APA (Chambles et. Al, 1998).

 

Sin embargo, a pesar de los buenos resultados obtenidos con la EMDR, su utilización ha sido objeto de polémica. Esto se debe, entre otros motivos, a que algunos investigadores dudan de su supuesta efectividad y validez científica, al basarse en modelos teóricos y estudios empíricos que han sido criticados por problemas metodológicos; y no haberse hallado una mayor eficacia respecto a otras técnicas como las cognitivo‐conductuales en otros artículos(Boudewyns y Hyer, 1996; Pitman et al 1996; Devilly y Spence, 1999).

 

 

Antonio Cano-Vindel‘s insight:

Inmersos en este debate sobre la EMDR, nos gustaría conocer la postura del que es en la actualidad el mayor experto en Trastorno por Estrés Postraumático de nuestro país, D. Enrique Echeburúa, así como de las coordinadoras de la Comisión de Estrés Postraumático y Malos Tratos, Dña. Esperanza Dongil y Dña. Victoria Noguerol. ¿Cuál es su opinión acerca de la técnica de EMDR y las controversias generadas respecto a su efectividad y utilización?

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La ansiedad comienza a ser patológica cuando es muy intensa y se mantiene durante mucho tiempo. Antonio Cano, presidente de la SEAS

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Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) | EROSKI CONSUMER. “La ansiedad comienza a ser patológica cuando es muy intensa y se mantiene durante mucho tiempo”

 

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una reacción emocional normal en todos los seres humanos que tenemos en situaciones en que prevemos que puede haber un resultado negativo. En esos casos nos ponemos nerviosos. Por ejemplo, experimentamos ansiedad cuando vamos a hacer un examen y pensamos que vamos a suspender, cuando tenemos que hablar en público porque pensamos que podemos quedar mal, o ante distintas situaciones sociales.

 

¿Y cuáles son los síntomas que tenemos?

Nos ponemos nerviosos, estamos en alerta y reaccionamos de varias maneras. A nivel cognitivo se manifiesta por preocupación, inseguridad y dificultad para decidir. Como respuesta fisiológica empezamos a sudar y tensamos los músculos. Podemos ayudar a afrontar mejor esta situación si activamos más recursos pero, si lo hacemos intensamente, terminaremos con dolor de cabeza, molestias digestivas o contracturas musculares. Y, por último, relativo a la conducta, se experimenta inquietud, se evita la situación y también aparece temblor en la voz, la persona puede sufrir un bloqueo, echarse a llorar o mostrarse muy tensa y preocupada.

¿Qué más podemos notar?

Que nos cuesta dormir, recuperamos información de la memoria y estamos más preocupados para que nuestra conducta sea más rápida y ágil, nuestro corazón late más deprisa, el oxígeno llega a los pulmones y sentimos más fuerza en los músculos.

¿Cuándo esta ansiedad normal se convierte en patológica?

Es patológica cuando todas estas reacciones anteriores son demasiado intensas y las soportamos durante demasiado tiempo. Y esta situación no nos ayuda a obtener mejores resultados, sino que nos bloquea y tenemos un alto nivel de actividad fisiológica: padecemos insomnio, dolor de cabeza, falta de concentración, problemas de memoria… Esta ansiedad no es adaptativa y, en lugar de ayudarnos, nos perjudica.

 

¿Cuánto tiempo debemos convivir con ella para considerarla patológica?

Depende, es variable. El organismo puede estar preparado para una reacción de ansiedad intensa y que no suceda nada. El problema es si se prolonga mucho tiempo. Entonces pueden aparecer problemas digestivos, de piel, de salud mental y, si perdura considerablemente, llegar a sufrir un ataque. Estamos hablando de meses e, incluso, de años.

 

 

“El consumo en España de tranquilizantes y antidepresivos es abusivo y así no se curan los trastornos de ansiedad, sino que tienden a hacerse crónicos”

 

¿Se puede prevenir la ansiedad?

Se puede prevenir el enfermar de ansiedad. Cuando los niveles de ansiedad son muy altos, debemos aprender a afrontarla mejor para que no perjudique. Hay distintos test de autoevaluación que ayudan a saber qué nivel de ansiedad sufrimos. Test en los que se pregunta por síntomas como la preocupación, ansiedad, dificultades para tomar decisiones o evitar situaciones y la frecuencia con que se experimentan. Según las respuestas, da una puntuación. Si se sobrepasa determinado nivel -distinto en hombres y mujeres-, que suele estar por encima del 75%, es indicativo de que el grado de ansiedad es elevado.

 

¿Qué se puede hacer cuando se llega a ese punto crítico?

Podemos buscar información sobre la ansiedad, sus síntomas, cuándo es un problema y aprender técnicas para reducirla. También se recomiendan libros como “Venza sus temores”, de Reneau Peurifoy (Robinbook), y “La ansiedad. Claves para vencerla”, del que soy autor (Arguval). Si recabando información no es suficiente, será necesario acudir a un especialista para que realice una evaluación más completa. El terapeuta nos enseñará técnicas de relajación -que hay que practicar todos los días- y técnicas cognitivas de solución de problemas, para aprender a cambiar aquellos pensamientos que nos producen más ansiedad así como nuestra conducta, y de esta manera comportarnos de un modo más adecuado ante las situaciones difíciles.

Antes decía que hombres y mujeres tienen una puntuación distinta en ese test de ansiedad. ¿Padecen más ansiedad las mujeres?

Las mujeres tienen más puntuación en el test y también sufren más trastornos de ansiedad. Por cada varón que sufre un trastorno de ansiedad hay 2,2 mujeres.

¿Está aumentando la prevalencia de la ansiedad y sus trastornos?

La prevalencia en el último año la población española afectada por un trastorno de ansiedad ha sido del 5,9% en el último año, y un 12% del conjunto de la sociedad lo ha sufrido alguna vez en la vida. Estos valores presentan un aumento progresivo, aunque son tres veces más elevados en EE.UU.

 

¿A qué atribuye este aumento?

A situaciones de la vida moderna como el estrés, con más prisas, más exigencia y más horas en el trabajo, al consumo de sustancias tóxicas o adictivas…

Los problemas de ansiedad, ¿remiten o se cronifican?

Tienden a cronificarse y complicarse con la aparición de nuevos trastornos. Los datos disponibles apuntan que dos de cada tres personas afectadas por un trastorno de ansiedad presentan comorbilidad, esto es, presencia de dos o más trastornos independientes.

¿Por ejemplo?

Trastornos de pánico con agorafobia que, a lo largo del tiempo, conducen a una depresión. O un trastorno de fobia no resuelto que lleva a un trastorno depresivo, con disminución en la calidad de vida. Se aprecia una seria falta de información en la sociedad, en general, y del médico de atención primaria, que no cuenta con formación específica en trastornos de ansiedad y depresivos, ni tampoco tiene tiempo para explicarle al paciente lo que le sucede y le prescribe tranquilizantes y antidepresivos. El consumo en España de tranquilizantes y antidepresivos es abusivo, y así no se curan los trastornos de ansiedad: se cronifican. Hay personas que toman tranquilizantes desde hace más de 40 años y que no responden al tratamiento; persisten sus problemas de ansiedad que con técnicas psicológicas se curarían.

¿Entonces el tratamiento de los trastornos de ansiedad debe ser eminentemente psicológico?

Sí. Sin embargo, se está aplicando, preferentemente, el farmacológico.

Antonio Cano-Vindel‘s insight:

TRATAMIENTO DE LA ANSIEDAD Y LA DEPRESIÓN

– Imagen: Christian Johnson –

 

El informe "Depression Report", de la London School of Economics, sobre depresión y desórdenes de ansiedad crónica, ha hecho una estimación sobre cuánto costaría tratar estos trastornos con técnicas psicológicas eficaces, además de demostrar que la terapia farmacológica no sería tan rentable. Sólo una de cada cuatro personas que sufren de depresión y ansiedad crónica están recibiendo el tratamiento adecuado, según ese informe, que defiende el tratamiento psicológico y prevé la contratación de 5.000 especialistas en psicología y la formación de 5.000 enfermeras como terapeutas para el manejo de la ansiedad y la depresión, explica Antonio Cano.

 

"Esa inversión sería eficaz, en primer lugar, porque el paciente se curaría, en lugar de que su trastorno se cronificara; en segundo lugar, porque los fármacos son caros y se deben tomar toda la vida; y, en tercer lugar, porque la persona con un trastorno de ansiedad genera un gasto permanente al sistema sanitario, por visitas al especialista cardiológico o del aparato digestivo, y por realización de pruebas costosas sólo para que le digan que lo que tiene es estrés y ansiedad, y que no padece ningún problema físico", declara Cano.

 

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Asociaciones entre trastornos mentales DSM-IV y diagnóstico autoinformado subsiguiente de cáncer

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Asociaciones entre trastornos mentales DSM-IV y diagnóstico autoinformado subsiguiente de cáncer

Las asociaciones entre los trastornos mentales y el cáncer siguen siendo poco claras. También se desconoce si algunas asociaciones varían según la fase temporal (temprana vs. tardía) o el género. Este trabajo examinó estas cuestiones no resueltas de la investigación con datos de las Encuestas de Salud Mental promovidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Mediante la Entrevista Diagnóstica Internacional Compuesta de la OMS (CIDI-OMS) se evaluó retrospectivamente la prevalencia a lo largo de la vida de 16 trastornos mentales de tipo emocional incluidos en la DSM-IV (trastornos de ansiedad, del estado de ánimo, del control de impulsos relacionados con la alimentación y consumo de sustancias), en encuestas cara a cara realizadas en el domicilio para la población de diecinueve países (n = 52.095). El diagnóstico de cáncer se asignó mediante autoinforme del encuestado. Fumar se evaluó en preguntas sobre el uso actual y pasado de tabaco. Mediante técnicas de análisis de supervivencia se calcularon las asociaciones entre primera aparición de los trastornos mentales y el cáncer posteriormente reportado.

Después del ajuste para la comorbilidad, se encontraron asociacones entre el trastorno de pánico (OR=1,5), la fobia específica (OR=1,3) y el abuso del alcohol (OR=1,5) con el diagnóstico posterior autoinformado de cáncer.

También se observó una asociación positiva entre el número de trastornos mentales y la probabilidad de informar un diagnóstico de cáncer a raíz de la aparición de la enfermedad mental (OR para 1 trastorno mental OR=1,3;  para 2 trastornos, OR=1,4; para 3, OR=1,6; para 5 o más trastornos mentales, OR=2,3). Esto sugiere que la asociación entre los trastornos mentales y el riesgo de cáncer puede ser generalizada, más que específica para un trastorno mental en particular. La depresión estuvo más fuertemente asociada con el cáncer autoinformado diagnosticado en una etapa temprana de la vida, pero sólo en mujeres. El trastorno de estrés postraumático se asoció también con cáncer diagnosticado en una etapa temprana de la vida.

Antonio Cano-Vindel‘s insight:

Este estudio muestra la magnitud de la asociación entre los trastornos mentales de tipo emocional y el diagnóstico  de cáncer autoinformado y proporciona información acerca de la relevancia de tres variables: la comorbilidad, el género y el impacto en diferentes etapas de la vida (inicio temprano o tardío). Los resultados apuntan a una relación entre las dos condiciones (mentales y físicas) y prestan apoyo a los argumentos para la identificación precoz y el tratamiento de los trastornos mentales.

Estos resultados obtenidos con una amplia muestra de 19 países avalan una vez más la línea de investigación sobre Emociones y Salud que se viene desarrollando desde los años 80. En ella se subraya el papel adaptativo de las emociones, pero también se analiza el papel que los desórdenes emocionales y el estrés juegan tanto sobre la salud física como sobre la salud mental.

Existen varias vías por las cuáles los desórdenes emocionales pueden ir favoreciendo el desarrollo de trastornos mentales de tipo ansioso, depresivo, impulsivo o adictivo, así como aumentando la probabilidad de desarrollar condiciones físicas crónicas de tipo psicofisiológico (trastornos cardiovasculares, digestivos, etc.) o relacionadas con sistema inmune, incluido el cáncer. Entre estas vías o caminos ocupan un lugar destacado la hiperactivación fisiológica mantenida en el tiempo (que se relaciona con disfunciones fisiológicas e inmunodepresión), la propia conducta (por ejemplo, consumo de tabaco, alcohol, etc.), o los sesgos cognitivos (de la atención, interpretaciones erróneas, etc.).

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Miedo a atragantarse | EROSKI CONSUMER

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Miedo a atragantarse | EROSKI CONSUMER. El temor a atragantarse no es muy frecuente y se suele dar en pacientes que ya sufren algún trastorno de ansiedad.

 

Pánico a tragarse una pastilla, engullir alimentos sólidos o beber líquidos sin ninguna enfermedad orgánica subyacente que pueda explicar tal temor. El miedo al atragantamiento está clasificado como fobia específica en la cuarta revisión del “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” de la Asociación Americana de Psiquiatría. En este artículo se describe qué es esta fobia y cuáles son sus características. Además, desde la Asociación Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés se aportan algunos consejos que pueden ayudar a superarla.

No hay datos sobre la prevalencia del miedo a asfixiarse por atragantamiento. En la literatura científica solo se recogen series de casos, aunque se estima que va en aumento, a tenor del número de investigaciones publicadas de los últimos años. Incluso no tiene entidad diagnóstica propia. En la cuarta revisión del “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” (DSM-IV) de laAsociación Americana de Psiquiatría, de referencia para muchos psicólogos y psiquiatras, se clasifica a las fobias como trastornos de ansiedad, y engloba este miedo a tragar dentro de las fobias específicas, como también lo son la fobia a vomitar o a caer enfermo, a las tormentas o a las aguas profundas en situaciones no peligrosas.

Para Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), el temor a atragantarse no es muy frecuente y se da en personas que ya sufren algún trastorno de ansiedad, como el trastorno de pánico, caracterizado por altos niveles de angustia y temor a las sensaciones físicas asociadas.

 

Las personas con dificultades para tragar experimentan un gran temor ante la posibilidad de que no puedan ingerir alimentos, algo que tiende a suceder cuando aumenta su ansiedad. “Dan mucha importancia a este problema y le dedican mucho tiempo, mucha atención, y anticipan situaciones muy amenazantes. Todo ello provoca un aumento de su ansiedad y, por lo tanto, incrementan las sensaciones físicas que temen. Se ven inmersos en un círculo vicioso, en el que cada vez tienen más temor y más sensaciones físicas de dificultades para tragar”, describe el especialista.

 

Este problema se puede asociar con un trastorno de pánico o bien, por sí solo, puede constituir una fobia específica. Sin embargo, “no se asocia con anorexia, ni con bulimia, ni con trastorno por atracón. Es decir, no se relaciona con trastornos de la alimentación y sí con trastornos de ansiedad”, puntualiza Antonio Cano.

Antonio Cano-Vindel‘s insight:

Tratamiento para el miedo a atragantarse

El tratamiento psicológico -basado en la evidencia- es el mismo que para el trastorno de pánico. Incluye reestructuración cognitiva, técnicas de relajación y exposición.

El fobia a tragar no se asocia con trastornos de alimentación y sí con los de ansiedad

La reestructuración cognitiva consiste "en dar información sobre el trastorno y entrenar al paciente para que no sesgue su atención, no preste tanta atención a sus sensaciones físicas de ansiedad relacionadas con la deglución, no anticipe situaciones difíciles, no conceda tanta importancia a la angustia, sobre todo, a estas sensaciones que son inocuas y no van a acabar con su vida, ni por inanición, ni por atragantamiento", explica el experto.

 

La relajación muscular, respiratoria y basada en la meditación e imaginación ha de practicarse de manera regular como mínimo durante tres meses.

 

Para las personas que evitan comer o ingerir algunos líquidos o alimentos, la terapia de exposición les enseña que, una vez que se ha "reaprendido" a pensar de manera correcta y a relajarse, la exposición paulatina de la ingesta también ayuda a disminuir la preocupación relacionada con tragar.

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Accidentes de tráfico graves en adultos con trastorno por déficit de atención con hiperactividad y el efecto de la medicación. Un estudio de base poblacional

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Los estudios han demostrado que el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) se asocia con accidentes de transporte, pero la magnitud de la asociación sigue siendo poco clara. Tampoco está demasiado claro si la medicación del TDAH reduce este riesgo. Se quiere estimar la asociación entre el TDAH y el riesgo de accidentes de tráfico graves y explorar hasta qué punto influye la medicación para el TDAH en este riesgo entre los pacientes con TDAH.

En total,17 408 pacientes con diagnóstico de TDAH a partir del 1 de enero de 2006 hasta el 31 de diciembre de 2009, se observó los accidentes de tráfico graves documentados en los registros nacionales suecos. La asociación entre el TDAH y los accidentes se estimó con regresión de riesgos proporcionales de Cox. Para estudiar el efecto de la medicación del TDAH, se utilizó la regresión de Cox estratificado para comparar el riesgo de accidentes durante el período de medicación con el riesgo durante el período sin medicación dentro de los mismos pacientes.

La principal medida de resultado fue el accidente de transporte grave identificado como una visita al hospital de emergencia o muerte por accidente de tráfico.

En comparación con los individuos sin TDAH, los pacientes varones con TDAH (cociente de riesgo ajustado, 1,47, IC 95%, 1,32-1,63) y los pacientes de sexo femenino con TDAH (1,45; 1,24-1,71) presentaban un mayor riesgo de accidentes de tráfico graves. En varones con TDAH, la medicación se asoció con una reducción del riesgo del 58% (hazard ratio, 0,42, IC 95%, 0,23-0,75), pero no hubo asociación estadísticamente significativa en pacientes del sexo femenino. Las estimaciones de las fracciones poblacionales atribuibles sugirieron que el 41% al 49% de los accidentes en los pacientes varones con TDAH se podría haber evitado si hubieran estado recibiendo tratamiento durante todo el seguimiento.

Antonio Cano-Vindel‘s insight:

El TDAH se asocia con un mayor riesgo de accidentes de tráfico graves (47% en varones y 45% en mujeres), y este riesgo parece estar posiblemente reducido por la medicación del TDAH, por lo menos entre los pacientes masculinos (en un 58%). Esto debería conducir a una mayor conciencia entre los médicos y los pacientes de la asociación entre los accidentes de transporte graves y la medicación para el TDAH.

La impulsividad y déficit de atención están asociados con un mayor riesgo de accidentalidad. Este riesgo no disminuye con la medicación en la mujer y sólo disminuye a la mitad en el hombre.

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Seguimiento naturalista de jóvenes tratados por trastornos de ansiedad pediátricos

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Los trastornos de ansiedad pediátricos son muy prevalentes y deteriorantes y se consideran trastornos de entrada en donde se predicen los problemas psiquiátricos adultos. A pesar de que se pueden tratar de manera efectiva a corto plazo, los datos sobre los resultados a largo plazo en niños y adolescentes tratados son limitados, especialmente los tratados con medicación. El objetivo es determinar si la mejoría clínica aguda y el tipo de tratamiento (es decir, la terapia cognitivo-conductual, la medicación, o su combinación) predijeron la remisión de la ansiedad y la mejora en el funcionamiento global de una media de 6 años después de la asignación al azar y examinar los predictores de resultados en el seguimiento.

 

Este estudio de seguimiento naturalista, como parte del Estudio a Largo Plazo Extendido  de Ansiedad Adolescente (CAMELS), se llevó a cabo en 6 sitios académicos en los Estados Unidos y se incluyeron 288 jóvenes (rango de edad, 11 -26 años, con una edad media de 17 años). Los jóvenes fueron asignados aleatoriamente a 1 de 4 intervenciones (terapia cognitivo-conductual, medicación, combinación, o una píldora de placebo) en el Estudio Multimodal de Ansiedad  Niño / Adolescentes (CAMS) y se evaluaron una media de 6 años después de la aleatorización. Los participantes en este estudio constituyeron el 59,0% de la muestra original de CAMS. Los participantes fueron evaluados por evaluadores independientes utilizando una entrevista diagnóstica semiestructurada para determinar la presencia de trastornos de ansiedad, la severidad de la ansiedad, y el funcionamiento global. Los participantes y sus padres completaron cuestionarios sobre síntomas de salud mental, el funcionamiento familiar, los acontecimientos vitales, y el uso de servicios de salud mental. Los principales resultados y medidas fueron la remisión, definida como la ausencia de todos los trastornos de ansiedad en la entrada del estudio.

 

Antonio Cano-Vindel‘s insight:

Los resultados mostraron que casi la mitad de la muestra (46,5%) estaba en remisión una media de 6 años después de la aleatorización. Los respondedores al tratamiento agudo fueron significativamente más probables de estar en remisión (odds ratio, 1,83, IC 95%, 1.08 a 3.09) y tenía los síntomas de ansiedad menos severos y de mayor funcionamiento, el brazo de tratamiento asignado no estuvo relacionada con los resultados. Se identificaron varios predictores de remisión y funcionamiento. Los jóvenes clasificados como respondedores durante la fase de tratamiento agudo de CAMS fueron más probables de estar en la remisión una media de 6 años después de la asignación aleatoria, aunque el tamaño del efecto fue pequeño. La recaída se produjo en casi la mitad (48%) de respondedores agudos, lo que sugiere la necesidad de un tratamiento más intensivo o continuado por una proporción considerable de jóvenes con trastornos de ansiedad.

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Relaciones entre estrés, tabaco y trastorno de pánico

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Diversos estudios vienen mostrando, por un lado, una asociación entre elevados niveles de estrés y el inicio o aumento en el consumo de tabaco y, por otro lado, una relación causal directa entre el consumo prolongado de nicotina y el posterior desarrollo del trastorno de pánico. El objetivo de este trabajo de revisión sistemática consistió en analizar la literatura científica publicada acerca de la asociación del estrés y la ansiedad con el inicio y mantenimiento del consumo de tabaco en adolescentes y adultos, así como los efectos negativos que produce dicho consumo prolongado sobre la probabilidad de aparición de trastorno de pánico. Los resultados confirman que existe evidencia sobre la relación existente entre elevados niveles de estrés y el inicio o aumento en el consumo de tabaco, lo que a la larga multiplica (la evidencia en este sentido es más clara) el riesgo de sufrir trastorno de pánico. 

Antonio Cano-Vindel‘s insight:

Se concluye que el consumo de tabaco constituye un grave riesgo para la salud mental, especialmente el trastorno de pánico; además, se argumenta la necesidad de abordar la prevención y el abandono del consumo con nuevos y mejores tratamientos especialmente diseñados para aquellas personas con altos niveles de estrés y ansiedad.

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