Las personas fumadoras de tabaco tienen más depresión

Entrevista al Dr. Cano Vindel, docente de Psicología en UCM y Presidente de SEAS, sobre la relación entre estrés, ansiedad, consumo de tabaco y mujer.

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¿Cuál es la relación concreta del tabaquismo en los trastornos mentales en hombres y mujeres? ¿Por qué las mujeres sufren más la depresión y la ansiedad? Y en relación con el tabaco… ¿Fumar relaja como dicen los fumadores? ¿Por qué no dejan de fumar las mujeres en la misma proporción que lo hacen ellos? ¿Por qué las chicas adolescentes empiezan a fumar y los chicos no?  Para responder a todas estas preguntas y otras relacionadas, entrevistamos al Dr. Cano Vindel, docente de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid y Presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS).

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Diversos estudios han mostrado la relación entre estrés y tabaquismo, pero todos estamos acostumbrados a oír a los fumadores asegurar que el consumo de cigarrillos tiene un efecto relajante sobre ellos, ¿por qué se tiene esa creencia?

Efectivamente, existen estudios en los que se ha mostrado, por un lado, una asociación entre elevados niveles de estrés en jóvenes e inicio en el consumo de tabaco, así como entre alto nivel de estrés con un aumento del consumo de nicotina. Además, por otro lado, resulta todavía más evidente la relación causal directa que existe entre el consumo prolongado de nicotina y el posterior desarrollo de trastornos emocionales y del estrés, especialmente trastorno de pánico, trastorno de estrés postraumático y depresión.

Hay relación causal directa entre el consumo prolongado de nicotina y el posterior desarrollo de trastornos emocionales y del estrés

 

¿Por qué los fumadores tienen entonces la creencia de que fumar les relaja, cuando realmente sucede lo contrario?

Probablemente, porque “tienen” que fumar, “necesitan fumar”, para no tener aún más ansiedad, para no sufrir elsíndrome de abstinencia de la nicotina, caracterizado por malestar subjetivo, alta activación fisiológica y elevado estado de ansiedad. La nicotina es una droga que tiende a generar primero abuso, después una fuerte dependencia y, si se deja de consumir, un desagradable síndrome de abstinencia. El fumador necesita consumir y ello le lleva a justificar su consumo, ya sea negando o infravalorando los efectos negativos del tabaco sobre su salud o la de las personas que le rodean (incluidos sus propios hijos cuando son bebés), ya sea magnificando los efectos positivos del tabaco (“me relaja”, cuando en realidad aumenta la ansiedad).

Sabemos que cuestiones como la educación o economía influyen en el nivel de tabaquismo dentro de la población, pero ¿influyen también en enfermedades como la ansiedad o la depresión? ¿Se han estudiado relaciones entre tabaco y ansiedad?

Sí, en general, la educación y el nivel económico están relacionados con la salud en general, el tabaquismo (aunque depende también de los países) o los trastornos emocionales, como los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo. Por lo general, las personas con menor nivel educativo o económico tienden a tener más problemas en estos campos. Además, probablemente son reacciones en cadena: con menor nivel educativo y económico es más probable el consumo de tabaco, especialmente a una edad temprana; a su vez, fumar diariamente multiplica por 2 la probabilidad de desarrollar un ataque de pánico o por 14 la probabilidad de desarrollar un trastorno de pánico.

¿Y con la depresión?

La relación entre consumo de tabaco y depresión es también clara. La depresión puede ser un precursor al trastorno por abuso de sustancias (incluido el tabaco) en algunos jóvenes, y el abuso de sustancias puede complicar el curso subsecuente de la depresión. Un nivel de cortisol elevado (alto nivel de estrés) antes del inicio del trastorno por abuso de sustancias (incluida la nicotina) puede indicar una vulnerabilidad al trastorno por abuso de sustancias. El incremento de las experiencias estresantes aumenta a su vez el riesgo para el trastorno por abuso de sustancias en estos jóvenes vulnerables. La alta prevalencia de trastornos por abuso de sustancias en individuos depresivos (un dato que se observa habitualmente) puede explicarse, en parte, por los altos niveles de estrés y una actividad incrementada del eje que regula la psicofisiología del estrés (cortisol).

La ansiedad no siempre precede al inicio del consumo de tabaco, mientras que el estrés vital sí.

 

¿Afecta el estrés y la ansiedad en la decisión de fumar? A empezar o a fumar más…

El rasgo de ansiedad suele estar relacionado con tabaquismo, aunque no siempre se confirma como un factor de riesgo para el inicio y mantenimiento del consumo de tabaco. Tal y como señala la revisión sistemática sobre la conducta de fumar, el estrés y el afecto negativo, llevada a cabo por Kassel et al. (2003), parece ser que la ansiedad no siempre precede al inicio del consumo de tabaco mientras que el estrés vital sí.

Al contrario, ¿El tabaco favorece el estrés y la ansiedad?

El consumo de tabaco claramente está asociado con la probabilidad de desarrollar problemas de estrés y ansiedad. Además, en una relación de tipo causal, pues el tabaquismo suele preceder a los trastornos de la ansiedad y el estrés, como el trastorno de pánico; mientras que el pánico no suele conducir al desarrollo posterior de tabaquismo.

Los últimos datos indican un claro descenso de fumadores varones frente al porcentaje de fumadoras ¿Existe alguna explicación?

No creo que tengamos una única explicación, aunque existen una serie de hechos conocidos que pueden ayudar a entenderlo. La mortalidad por cáncer de pulmón hasta ahora era un problema marcadamente masculino. Aunque en los últimos años se está duplicando esta tasa en la mujer, cada poco tiempo; pero todavía no es tan visible. Algunas personas fuman para afrontar el estrés, otras para no engordar, otras no se atreven a dejarlo porque engordan, otras fuman más porque son más impulsivas, otras fuman en situaciones sociales por dar mejor imagen (algo que ha cambiado en los últimos años). Algunos de estos factores afectan más a las mujeres.

Las personas fumadoras tienen tasas de depresión más altas”

 

 

¿Tiene algo que ver la ansiedad y la depresión?

Sí, claro; por ejemplo, las personas con más estrés laboral es más probable que fumen, especialmente las mujeres. Hoy en día, el estrés laboral es mayor en mujeres que en hombres. Ya hemos dicho que las personas con trastornos emocionales y del estrés es más probable que fumen. La prevalencia de trastornos de ansiedad es casi dos veces superior en las mujeres que en los hombres.

Los jóvenes varones adolescentes hacen más deporte, son menos ansiosos,  están menos preocupados por la presión de sus compañeros…”

 

Muchas veces achacamos los datos que indican que los hombres dejan de fumar mientras que las mujeres se incorporan a estos hábitos a razones históricas. En este sentido se ligaba a la liberación de la mujer.

Lo que está claro es que las mujeres que tiene ahora una edad que supera o se sitúa en la esperanza media de vida para la mujer, superior a 80 años, en su gran mayoría ni fuma ni ha sido nunca fumadora. Pero, sin embargo, las mujeres jóvenes fuman tanto o más que los hombres. Este gran cambio en la prevalencia del tabaquismo en la mujer española se ha producido en las últimas décadas, coincidiendo con los cambios sociales de equiparación de la mujer con el hombre (incorporación de la mujer al mundo laboral, universitario, etc.).

 

Pero actualmente, jóvenes de 13 años se siguen sumando a esta actividad, ¿por qué esa joven comienza a fumar, mientras que el varón de la misma edad no?

Los jóvenes varones adolescentes hacen más deporte, son menos ansiosos, están menos preocupados por la presión de sus compañeros y se identifican más con el cambio social que está viviendo nuestra sociedad en contra del tabaco.

La mayor prevalencia de depresión en la mujer frente al hombre alcanza un rango medio de 1,9 a favor de las mujeres

 

Según la Organización mundial de la Salud, más de 73 millones de mujeres sufren de depresión por cuestiones como la edad, la genética o las diferencias cerebrales entre hombres y mujeres ¿hasta qué punto afecta esta enfermedad en cada una de estas cuestiones?

La mayor prevalencia de depresión en la mujer frente al hombre se observa en todos los países de todos los continentes en los que se ha estudiado con una misma metodología, promovida por la OMS (en 15 países diferentes). Además, la proporción entre mujer y hombre no es pequeña sino que alcanza un rango medio de 1,9 (casi el doble, a favor de las mujeres). Esta desproporción se observa tanto en ancianos como en jóvenes, si bien en éste último caso se hace algo menor. Por lo tanto, es muy probable que los factores que explican estas fuertes    diferencias tengan un fuerte componente biológico, sin excluir factores ambientales.

Si son fumadoras, ¿sufren más depresiones? ¿Es un factor más para caer en depresión o viceversa?

Sí, como ya hemos dicho, las personas fumadoras tienen tasas de depresión más altas que las no fumadoras. Además, las personas que han tenido algún problema de depresión ven más difícil dejar de fumar y es más probable que fracasen en sus intentos de abandono del consumo de tabaco. En los países en los que está disminuyendo el tabaquismo por la aplicación de las políticas antitabaco que exige la OMS (como las dos leyes que se han implantado en España), cuando se va alcanzando un momento en el cuál la gran mayoría de la población no fuma o fuma cada vez una menor proporción, la tasa de fumadores con depresión tiende a hacerse aún mayor en este grupo residual de fumadores. En adultos jóvenes, se observa una mayor probabilidad de comenzar a fumar en aquellos que presentan historia previa de depresión mayor. A su vez, algunos fumadores que intentan dejar de fumar tienden a deprimirse. La evidencia de una relación bidireccional en jóvenes entre depresión e iniciación de la conducta de fumar (la depresión como factor de riesgo para comenzar a fumar y fumar como factor de riesgo para sufrir depresión), sugiere la posibilidad de que pueda haber una vulnerabilidad que es común a ambos trastornos.

Desde el punto de vista de la psicología, ¿existe la posibilidad de que la mujer sea más propensa al consumo de cigarrillos que los hombres por esas diferencias cerebrales?

Las diferencias en la prevalencia de tabaquismo entre distintos países son notables, como se ha demostrado en los estudios promovidos por la OMS. Pero en todos esos países la prevalencia de depresión es mayor en la mujer (1,9 veces superior). Sin duda, existe la posibilidad de que la mujer sea más propensa al consumo de cigarrillos que los hombres, en la sociedad actual, como consecuencia de una mayor prevalencia de la depresión en la mujer (pues la depresión es un factor de riesgo para el consumo de tabaco), en aquellos países en los que los factores sociales favorecen el consumo de la mujer.

 

Por Alba Moreno

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Source: www.noticiasdesaludyciencia.com

La mujer suele tener una mayor prevalencia de estrés laboral que el hombre 

¿Se puede decir que sufren más estrés las mujeres en el mundo laboral que los hombres? De ser así, ¿qué circunstancias son las que hacen que se produzca ese estado?

En general, en todas las encuestas realizadas en España sobre estrés laboral la mujer suele tener una mayor prevalencia de estrés laboral que el hombre. La mujer asume más responsabilidades domésticas (organización, funcionamiento, limpieza, educación de los hijos, salud de todos, etc.) que el hombre, por lo que tiene más problemas de conciliación de las demandas laborales. Por otro lado, la mujer por lo general es más perfeccionista, es más nerviosa o ansiosa, más insegura, es capaz de atender más tareas a la vez (lo que aumenta más la ansiedad), es más obsesiva y perfeccionista (le da más vueltas a los problemas, se exige más grado de control, que no siempre es posible, etc.), tiene mayor temor a las sensaciones físicas propias de la ansiedad o la alta activación fisiológica producida por el estrés, sufre más cambios emocionales asociados a cambios hormonales (disforia de género), está más descontenta con su imagen corporal, le concede más importancia a dicha imagen, etc.

 En líneas generales, ¿cómo se puede evitar la ansiedad y la depresión?

En primer lugar, teniendo buena información sobre qué son las emociones (como la ansiedad, tristeza, ira, culpa, etc.) y el estrés. Profundizando también en cuáles son los factores que pueden ayudar a disminuir las reacciones emocionales y el estrés. En segundo lugar, desarrollando habilidades cognitivo-conductuales para el manejo de las emociones y el estrés, como por ejemplo, habilidades de relajación, o para el manejo de la atención (que está muy relacionada con la ansiedad), habilidades para reevaluar cognitivamente los problemas que nos estresan o nos generan emociones negativas, y en general desarrollar nuestra capacidad para autorregular nuestras emociones y nuestro estilo de vida.

Muchas veces achacamos los datos que indican que los hombres dejan de fumar mientras que las mujeres se incorporan a estos hábitos a razones históricas. En este sentido se ligaba a la liberación de la mujer.

Lo que está claro es que las mujeres que tiene ahora una edad que supera o se sitúa en la esperanza media de vida para la mujer, superior a 80 años, en su gran mayoría ni fuma ni ha sido nunca fumadora. Pero, sin embargo, las mujeres jóvenes fuman tanto o más que los hombres. Este gran cambio en la prevalencia del tabaquismo en la mujer española se ha producido en las últimas décadas, coincidiendo con los cambios sociales de equiparación de la mujer con el hombre (incorporación de la mujer al mundo laboral, universitario, etc.).

 

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Por Alba Moreno

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Ocho señales de que necesita vacaciones con urgencia

La sombra del estrés es alargada. He aquí un puñado de tediosas consecuencias. Un consejo frene

 

Jesús Méndez González. El País

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En el fondo, queramos o no, somos algo así como animales de la selva viviendo en ciudades. Hay innumerables pruebas que lo avalan. Y, entre ellas, una es particularmente evidente: aquello que, comúnmente, llamamos estrés. Piense en algo que le preocupe. No necesita ser algo especialmente amenazante para su vida: basta con que sea un examen importante, una charla que tenga que dar en público, una inminente mudanza o reunión de trabajo. Es muy posible que alguna de estas situaciones le produzca una aceleración del pulso, haga que respire con mayor rapidez e incluso le dificulte el sueño. A nivel más inconsciente, seguramente, también estará dilatando sus pupilas, hará que su hígado libere glucosa, entorpeciendo la digestión, y tensará sus músculos.

¿Qué está ocurriendo? ¿Por qué su cuerpo organiza tal respuesta por un mero examen o una simple conferencia? Porque reacciona como si su vida estuviera en peligro. Como si un animal lo atacara en la selva. Y hace todo lo que está en su mano (aumenta su atención, incrementa su energía) con tal de no perecer.

El término ‘estrés’ proviene de la física, de la presión que un cuerpo ejerce sobre otro. Pero a nivel biológico se conoce también como la ‘reacción de lucha o huida’. El cuerpo se prepara para, según la situación y su propio temperamento, enfrentarse al peligro o alejarse lo más rápidamente de él. Es una reacción de lo más provechosa: uno quiere tener el máximo de posibilidades de salir vivo de la amenaza. Pero hay un problema: somos inteligentes.

Como nuestro cerebro creció lo suficiente como para tener imaginación, no necesitamos que el peligro se manifiesta. Basta con pensar en él. Y si lo hacemos excesivamente o durante demasiado tiempo (algo que no es inusual: el 25% de los estadounidensessufrieron este tipo de estrés elevado, llamado ‘tóxico’, el pasado año), los beneficios (creatividad, oxigenación o refuerzo de recuerdos) se convierten en perjuicios.

El término ‘estrés’ proviene de la física, de la presión que un cuerpo ejerce sobre otro. Pero a nivel biológico se conoce también como la ‘reacción de lucha o huida’

“Los síntomas del estrés crónico pueden variar mucho de persona a persona”, comenta Antonio Cano, catedrático de psicología y presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS). No solo es que hay sucesos más y menos estresantes e individuos más y menos vulnerables, sino que si alguien tiene un trabajo físico, es más probable que el estrés aparezca en forma de contracturas, pero si toma decisiones importantes, irá acompañado de ansiedad. “Y esta puede mostrarse de diferentes formas: con cefaleas, alteraciones digestivas, respiratorias, sexuales o de la piel, según cada caso”, añade Cano.

Más allá de los síntomas, sus consecuencias tienen dimensiones considerables. Estas son algunas (solo algunas) de las repercusiones que el estrés crónico (trastorno de ansiedad recurrente ante diversas situaciones de la vida) puede tener sobre la salud. Si experimenta alguna de ellas, ha llegado el momento de reducir la marcha y tomarse unas necesarias vacaciones.

– Resfriados demasiado potentes, herpes comunes e inmunidad antes las vacunas

El estrés realiza todas sus acciones mediante dos caminos fundamentales. Por una parte, activa lo que se conoce como el sistema nervioso simpático, que pone en marcha muchas de las reacciones de alerta. Por otra, estimula el llamado eje hipotálamo-hipofisario-adrenal. El hipotálamo y la hipófisis son dos pequeñas zonas situadas casi en el centro del cerebro que funcionan como un director de orquesta corporal. Entre sus funciones están las de estimular a las glándulas suprarrenales (justo encima de los riñones) para que produzcan adrenalina y cortisol, el principal mensajero del estrés. Una corta reacción de estrés es positiva: parece estimular a las defensas para que se dirijan a las zonas de riesgo y las prepara para el combate (en una infección o en una cirugía, estar un poco estresado le vendrá bien). El problema es cuando se prolonga en el tiempo. Entonces comienzan las dificultades.

Un fuerte (y prolongado) estrés conlleva que se preste especial atención a los problemas, y que estos se magnifiquen” (Antonio Cano, catedrático de Psicología)

Desde hace tiempo se sabe que el estrés crónico puede disminuir el número y la actividad de los leucocitos (los glóbulos blancos). Y todo ello tiene consecuencias. Por ejemplo, las personas sometidas a estrés son más proclives a sufrir resfriados y a que sus síntomas sean más severos; los enfermos seropositivos aquejados de un fuerte estrés crónico evolucionan con más rapidez hacia el SIDA; de la misma forma, el estrés contribuye areactivar virus de tipo herpes, que en general viven acantonados reposando en algunos de nuestros nervios. Y podría afectar a la eficacia de las vacunas: cuando se probó un tipo de ellas contra el neumococo, se vio que en las personas cuidadoras de enfermos con demencia (una de las ocupaciones que mayor estrés genera), la respuesta del sistema inmunitario era peor que la del resto de la población.

– Depresión o ansiedad y problemas de memoria

“Un fuerte (y prolongado) estrés conlleva que se preste especial atención a los problemas, y que estos se magnifiquen”, asegura Cano. De hecho, es uno de los principales desencadenantes de ansiedad y depresión. Aunque el mecanismo último todavía es desconocido, la relación con esta parece cada vez más evidente. Por ejemplo, un tercio de los pacientes a los que se les recetan corticoides a altas dosis terminan desarrollando un cuadro depresivo (o incluso psicótico).

Un poco de estrés es positivo (lo que se conoce como eustrés).Contribuye a mejorar la memoria y a reforzar los recuerdos. Un fuerte (y prolongado) estrés, sin embargo, perjudica su funcionamiento. “Porque produce una sobrecarga y termina conllevando una disminución en la capacidad de atención”, comenta Cano. De hecho, el estrés crónico parece disminuir el tamaño del hipocampo, un área cerebral especialmente relacionada con la memoria. (Aunque, como es habitual, no todo es tan sencillo. Algunas de las primeras evidencias de este encogimiento se vieron en excombatientes afectados de estrés postraumático. Pero también se apreciaban en sus gemelos,que no habían estado en la guerra: es decir, un hipocampo más pequeño podía indicar una predisposición al estrés, más que ser consecuencia de él).

– Ingesta excesiva de calorías, recaída en adicciones y taquicardias

 

Taquicardia, aumento de glucosa, subida de presión arterial. No parecen buenas cosas para el corazón. Y no lo son. Un gran estudiocon más de 83.000 personas concluyó que aquellas personas con alto estrés laboral tenían un 50% más de riesgo de tener un accidente cardiovascular (un infarto o un ictus). No hay estudios concluyentes (no se puede coger a un grupo de personas y someterlos a estrés durante años), pero existen pistas, como las que dieron un grupo de monos a los que se les fue cambiando de compañeros (algo estresante para ellos) y que tenían más aterosclerosis (depósito de lípidos en las arterias) que aquellos que estaban en grupos estables.

No solo eso. El estrés crónico aumenta conductas adictivas como el tabaquismo, el alcoholismo y, en general, también el consumo de comidas calóricas. Entorpece a las hormonas que nos inducen saciedad (como la leptina), y aumenta lashormonas del hambre (como la grelina), pidiéndole al cuerpo que coma más y menos sano, porque le exige energía rápida. Todo ellocontribuye a la obesidad. Y, por si fuera poco, provoca resistencia a la insulina, lo que aumenta el riesgo de diabetes. Una joya.

Jesús Méndez González. El País

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Source: elpais.com

Estrés. El País.

 

¿Y si el reposo no es suficiente?

“Una de cada tres personas que acude al médico de cabecera en España lo hace con síntomas derivados del estrés”, asegura Antonio Cano. “Y la mayor parte se tratan con antidepresivos y tranquilizantes, pero es un error”. Para el especialista, las soluciones deberían pasar más bien por “dar información y hacer un entrenamiento en habilidades para combatirlo”. La información englobaría la promoción de hábitos saludables como ejercicio, higiene del sueño o separación de ocio y trabajo. Y conocer otros factores, como el tabaco, “que aumenta por cuatro la probabilidad de sufrir un ataque de ansiedad”. Estas medidas fueron aplicadas en Inglaterra, y del millón de personas estudiadas, 800.000 mostraron una clara mejoría. Un estudio similar, el proyecto PsicAP, se está realizando ahora mismo en España. Ahora, relájese.

 

Jesús Méndez González. El País

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Los psicólogos aconsejan no dejar de actuar tras sufrir ‘miedo escénico’

Tras sufrir un ataque de ansiedad o de pánico, la persona que lo ha padecido, como puede ser un cantante en el escenario, tiende a desarrollar miedo por lo mal que lo ha pasado, pero para combatirlo los psicólogos recomiendan pensar en positivo y volver a afrontar el actuar ante el público.

Así lo ha destacado el presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), Antonio Cano Vindel, quien ha asegurado que el “miedo escénico” tiene cura. Preguntado por el caso de Joaquín Sabina, que este sábado anticipó el final de su actuación en Madrid por no encontrarse bien y él mismo decir que sufría “un Pastora Soler”, Cano ha apuntado que lo importante es saber “manejar” la ansiedad.

El “miedo escénico” es una reacción de ansiedad que se da ante”una situación social, cuando alguien tiene que hablar o actuar ante un público”, pero que, si se acompaña de miedo, puede pasar a ser “una reacción de pánico”, ha explicado.

Antonio Cano ha advertido de que si evitamos volver a hablar en público o actuar lo que hacemos en realidad es dar “más importancia” a nuestro miedo. En cambio, si somos capaces de afrontar ese miedo o angustia a través de información y de técnicas para manejarlo termina desapareciendo.

Sin embargo, ha reconocido que la persona que sufre una reacción de pánico tiene sensación de pérdida del control y lo define como la “situación más angustiosa de su vida”; algunos pueden llegar a pensar que están sufriendo un infarto, que se van a marear o que se están volviendo locos, ha añadido.

Tras padecer una situación así, “hay que pensar bien”. “Tenemos que seguir afrontando el actuar ante el público y no coger miedo”, ha resaltado. Un ataque de ansiedad “se pasa en unos minutos generalmente”, es como el nerviosismo antes de un examen, pero “más intenso”, y, tras concluir, llega “la calma y uno se queda más tranquilo”.

Source: www.elmundo.es

Pánico escénico: factores que influyen

 

Catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, Cano ha detallado que hay factores que influyen a la hora de sufrir ansiedad o pánico, como son fumar, tomar drogas o el estrés, y que está demostrado que las mujeres, quizá por un tema hormonal, lo padecen casi el doble que los hombres.

Ha insistido en que estas patologías -pueden darse desde la adolescencia- "sí tienen cura", si se sigue un tratamiento, pero ha advertido de que más de la mitad de las personas toman tranquilizantes o psicofármacos desde hace años y no resuelven el problema.

Cano apuesta por un tratamiento de tipo psicológico, cognitivo y conductual y, sobre todo, por que la persona asuma que se tienen reacciones emocionales de ansiedad igual que si se enfadan, se alegran o se ponen tristes. "No hay que pensar que tener una reacción de ansiedad es una debilidad, ya que si se conocen los síntomas y no se magnifican se reduce y la propia ansiedad será una ayuda a la hora de concentrarse en la tarea a realizar", ha concluido

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¿Miedo a la época navideña? Podrías sufrir ansiedad social

Las celebraciones, fiestas de empresa y cenas con familiares y amigos son motivo de alegría para la gran mayoría, especialmente en Navidad. Sin embargo, estos eventos suponen un verdadero calvario para quienes padecen la denominada ansiedad social

 

 

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Las celebraciones, fiestas de empresa y cenas con familiares y amigos son motivo de alegría para la gran mayoría, especialmente en Navidad. Sin embargo, estos eventos suponen un verdadero calvario para quienes padecen la denominada ansiedad social

 

En lugar de pasar un buen rato, sienten preocupación, temor e inseguridad en situaciones festivas, tan habituales durante el periodo navideño. Son las personas que padecen ansiedad social, quienes en estas situaciones también pueden presentar síntomas como sudor, temblor, aumento de la tasa cardiaca, de la temperatura o enrojecimiento, entre otros.

 

“La ansiedad es una emoción normal que nos pone en alerta cuando anticipamos una posible amenaza. Pensamos más deprisa y nos activamos a nivel fisiológico para tener más recursos que nos permitan actuar de una manera más diligente”, señala Antonio Cano Vindel, catedrático de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés.

 

El especialista explica que existen varios tipos de ansiedad. La que se considera normal, surge ante situaciones como un examen, “donde al principio puedes pasarlo mal al creer que vas a suspender, pero entonces estudias, te activas, te concentras más y después en la propia prueba piensas muy rápido y escribes más deprisa”.

 

ATRIBUYENDO PENSAMIENTOS PROPIOS A LOS DEMÁS

No obstante, Cano subraya que, cuando la ansiedad se experimenta a niveles demasiado altos, muy intensos, extremadamente frecuentes, dura en exceso o no es adecuada a las situaciones, produce un bloqueo del rendimiento en lugar de ayuda. “Entonces la ansiedad ya no es tan adaptativa y empieza a haber un desorden emocional”, apunta.

 

En este sentido, aclara que “el trastorno de ansiedad social es un desorden emocional relacionado con la ansiedad ante situaciones sociales”.

 

Quienes padecen la también denominada fobia social “tienen miedo de hacer cosas normales delante de otras personas. Así, por ejemplo, pueden temer firmar un cheque frente a la cajera del supermercado, comer o beber delante de otros o usar un baño público”, detallan los especialistas del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos.

 

Del mismo modo, el doctor Cano comenta que quienes tienen este trastorno “lo pasan mal en cualquier situación en la que haya amenazas subjetivas para ellos. Para uno la amenaza son los extraños; para otro tener que comer sopa delante de otras personas porque le tiembla la mano; para un tercero ponerse rojo cuando le presentan a alguien. Otras amenazas son no saber qué decir, sudar demasiado, etc”.

 

“Cada paciente tiene sus amenazas subjetivas. A veces son múltiples y a veces esta situación desasosegante que siente es única”, matiza.

 

No obstante, el psicólogo afirma que el problema no es tanto la situación en sí como la interpretación que la persona con ansiedad social hace de ella.

 

Según explica el doctor Cano, las personas con ansiedad social cometen varios errores. “Uno de ellos es de tipo interpretativo y consiste en pensar que su conducta no es apropiada, aunque los demás consideren que sí lo es”.

 

“En segundo lugar, hay un error o sesgo de tipo atencional que hace que el sujeto, durante la situación social, o incluso anticipadamente, esté todo el tiempo pensando en su problema”, comenta.

 

Asimismo, señala que estos dos desajustes, el interpretativo y el atencional, hacen que aumente la alerta, la ansiedad y la preocupación por quedar mal.

 

Pero quienes padecen ansiedad social también suelen cometer la equivocación de atribuir a los demás sus propios pensamientos.

 

“Los demás van a pensar que soy tonto porque no hablo, porque solo digo cosas insulsas. O bien, los demás me van a rechazar si doy algún signo de ansiedad como el temblor”, son algunos de los ejemplos que pone el doctor Cano.

 

“Son pensamientos propios, pero se los atribuye a los demás, a las personas que están en esa concreta situación social”, matiza.

 

En este sentido, el especialista asegura: “cuantos más errores cognitivos tenga esa persona, más van a aumentar los signos de ansiedad, como la preocupación, el temor, la inseguridad y la sensación de que los demás están pendientes de ella”.

 

Según el especialista también pueden aparecer síntomas físicos, como el rubor, el temblor, el sudor, la inquietud motora, el aumento de la tasa cardiaca, de la tasa respiratoria y de la temperatura.

 

“Se produce un círculo vicioso, una espiral que dibujan cada vez más grande. Tienen cada vez más preocupación, más activación fisiológica y eso hace que tengan más errores cognitivos de tipo interpretativo, atencional y atributivo”, indica.

 

Por todo ello, muchas personas con ansiedad social tienden a evitar las situaciones en que se tienen que reunir con otras personas.

 

No obstante, el doctor Cano señala que evitar esos momentos “es negativo, porque se refuerza el miedo. En cambio, exponerse a ellas puede ser terapéutico si previamente se van corrigiendo los errores cognitivos”.

 

Para enfrentarse a estas situaciones, el psicólogo insiste en que “hay que pensar mejor”.

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Source: www.eluniversal.com.mx

Ansiedad social

 

CONSEJOS Y PAUTAS DE CURACIÓN

Para los sujetos que viven este tipo de situaciones, el doctor Cano ofrece algunos consejos prácticos de cara a la Navidad.

La idea primordial es corregir los errores cognitivos que pueden ser de varios tipos:.

 

a) "Se me va a notar la ansiedad"

Este es un error recurrente ante el que el doctor afirma que la ansiedad, por lo general, no se nota.

 

b) "Los demás van a estar pendientes de mi conducta"

"Esto no es así", comenta el experto. "Los demás no están pendientes de tu conducta. Eres tú el que está pendiente de tu propio actuar y no debes estarlo", precisa.

 

c)"No sabré qué decir" 

Ante esta afirmación, el psicólogo recomienda hablar de cualquier cosa que se nos ocurra, en lugar de darle vueltas.

 

d)"Los demás me rechazarán si me notan algo de ansiedad" 

Esto tampoco es cierto. "Tú no rechazas a los demás cuando les notas nerviosos, sino que sientes empatía por ellos", asegura.

 

Además, el especialista aconseja a las personas con ansiedad social centrar su atención en la fiesta y no en sus propios pensamientos.

 

"Si te centras en tus pensamientos, tu ansiedad va a aumentar. Pero si centras tu atención en la conversación, no vas a pensar en tus errores y estarás más a gusto", subraya.

 

"En general, es necesario cambiar la interpretación. Las fiestas son para divertirse, no para ir a sufrir. Todo el mundo tiende a pasarlo bien y tú también puedes hacerlo", les dice a las personas con ansiedad social.

 

Otra de sus recomendaciones es no abusar del alcohol. "Aunque el alcohol desinhibe, no lo uses para reducir tu ansiedad", destaca. Asimismo comenta que, si bien una dosis pequeña puede ayudar, emborracharse es un error si se trata de comportarse adecuadamente en situaciones de relación social.

 

El especialista insiste en que el alcohol no resuelve el problema, al contrario. Señala que algunas personas con ansiedad social también han desarrollado problemas de alcoholismo.

 

Del mismo modo, el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos expone que puede darse un problema de abuso de sustancias si la persona afectada intenta "automedicarse" por su ansiedad.

 

"La ansiedad social tiene cura", afirma categóricamente el doctor Cano, quien asevera que para superar este trastorno "hay que ponerse en manos de especialistas bien cualificados que apliquen tratamientos probados científicamente".

 

"Hay tratamientos eficaces, pero las personas con ansiedad social los demandan muy poco porque se avergüenzan de su problema, no quieren hablar de ello, no quieren acudir a un especialista y, a veces, ni siquiera quieren reconocer que lo tienen ", detalla.

 

Por el contrario, el doctor Cano insiste en que no hay que confiar en quienes prometen milagros: "No hay que fiarse de quienes afirman resolver el problema en una sola sesión, ni fiarse de técnicas que no se han validado, como la hipnosis".

 

El especialista concluye que "los grupos de autoayuda, por sí mismos, tampoco funcionan. La cura, insisto, pasa por ponerse en manos de psicólogos cualificados".

 

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El pánico escénico puede durar toda la vida si no se trata con ayuda de psicólogos

El pánico escénico es un trastorno de ansiedad social extrema que se caracteriza por el temor a hablar o actuar en público y por la sensación de pérdida de control a nivel cognitivo, fisiológico y conductual, problema que “puede durar para toda la vida si la persona no se somete a tratamiento con la ayuda de un psicólogo”, señala el especialista en Psicología y presidente de la Sociedad Española de Ansiedad y Estrés, Antonio Cano Vindel.

 

El experto explica a Europa Press que este trastorno, del que recientemente se ha visto afectada la cantante de copla y flamenco Pastora Soler -razón por la cual ha abandonado los escenarios-, se manifiesta a nivel fisiológico mediante síntomas como aumento de la temperatura, taquicardias, sudoración, así como dificultades en el sistema nervioso muscular, como sequedad bucal, temblor, o dificultad para tragar, entre otras. Asimismo, el sujeto afectado puede llegar a pensar que se va a hacer pis encima o que tiene que ir urgentemente al baño a vomitar.

 

Por otro lado, el paciente experimenta dificultades en la conducta. El comportamiento puede no ser el más adecuado para hacer una determinada tarea porque se siente paralizado o está más pendiente de él/ella que de la interacción con los demás -en este caso con el público-.

 

“La conducta adecuada pasaría por centrarse en la tarea, comunicarse con el público, algo que llevaría a una activación que ayudaría al sujeto en todos los sentidos”, concreta.

 

Sin embargo, a pesar de los numerosos síntomas físicos, los demás no tienen por qué percibir este tipo de ansiedad en quien lo sufre, sostiene. “Esta persona suele pensar que los de su alrededor se dan cuenta, sin embargo, no se puede saber si dicha persona tiene una tasa cardíaca muy aumentada o le cuesta tragar, por ejemplo”. En este sentido, indica que se puede llevar años con este trastorno “sin que nadie lo haya notado”.

 

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Ansiedad extrema al hablar en público. Miedo escénico

 

¿A QUIÉNES AFECTA ESTE TIPO DE TRASTORNO?

 

Según el doctor Cano Vindel, se trata de un problema que afecta a personas que en un determinado momento -o desde siempre- tienen dificultades para tener una relación social, una entrevista de trabajo, una cita, etc., algo que si se agrava puede derivar en no poder tener pareja, amigos o trabajo. En los últimos doce meses un 0,60 por ciento de personas en España ha sufrido este problema, expone, cifra que equivale a casi un uno por ciento de la población.

 

Respecto a los tratamientos recomendados contra este trastorno, Cano los divide en tres técnicas que son llevadas a cabo por parte de profesionales de Psicología, y que "solo si resultan totalmente eficaces acabarán con este mal".

 

En primer lugar, destaca las técnicas a nivel cognitivo, concentradas en la reestructuracion cognitiva". Se basan en la psicoeducación, en mostrarle al afectado que la ansiedad la produce él mismo, cometiendo dos tipos de errores: magnificar la amenaza -"si me bloqueo delante de este público me muero"-, y pensar constantemente en su problema -"me voy a poner muy nerviosa en este acto, lo voy a pasar fatal"-, algo que genera más ansiedad. Esta técnica entrena en que no se cometan estos errores y que, en caso de caer en ellos, se vayan corrigiendo.

 

En segundo lugar, se encuentran las técnicas de relajación, que, a su juicio, "consiguen lo mismo que los fármacos -reducir la activación- pero de manera permanente, no a intervalos de unas horas".

 

Por último, Cano subraya la eficacia de las técnicas conductuales. "El entrenamiento en habilidades sociales, como hablar en público, actuar delante de un escenario, etc., sumado a la práctica, la corrección y el refuerzo por lo que se hace bien, hace que cada vez se haga mejor la actividad para la que se presentan dificultades".

 

Actualmente, concluye el especialista, estas técnicas terapéuticas están incluyéndose en la Atención Primaria (AP) de forma experimental en 17 centros de seis comunidades autónomas, en el marco del Ensayo PsicAP.

 

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Depresión

DINERO Y SALUD – Depresión

 

DepresiónUn ´perro negro´ que con ayuda se puede domesticarTristeza y anhedonia son dos palabras clave para identificar un trastorno que, en su faceta más grave, afecta a unos seis millones de personas en España. Son sentimientos que todos conocemos, pero que cuando se alargan en el tiempo cobran intensidad y acarrean serios problemas. Detectar la depresión y tratarla cuanto antes es la principal preocupación de los especialistas, ya que la buena noticia es que es posible librarse de ella.

La depresión es un trastorno psíquico caracterizado por alteraciones anímicas, conductuales y somáticas. Psiquiatras y psicólogos coinciden en una clasificación general y gradual que establece diferencias entre leve, moderada y grave o mayor. En el caso de esta última, afecta a unos seis millones de personas en nuestro país y,según datos publicados por el Centro de Investigación Biomédica en Red en Salud Mental (Cibersam), su prevalencia a lo largo de la vida es mayor en mujeres (16.5%) que en hombres (8.9%) y su incidencia en las últimas décadas va en aumento.
“En la mayoría de los casos, la sintomatología va apareciendo poco a poco y va agravándose con el tiempo. Los dos síntomas clave de la depresión son la tristeza y la anhedonia, es decir, la incapacidad para disfrutar de cosas con las que antes se disfrutaba. Estos dos estados son humanos, todos los conocemos, el problema es cuando estos síntomas persisten en el tiempo e impiden que una persona haga una vida normal”, explica Víctor Pérez Sola, coordinador del Área de Trastornos Depresivos del Cibersam y jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital del Mar de Barcelona.
Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó un campaña titulada “Un perro negro llamado depresión”, que a través de un vídeo divulgativo, muy recomendable, explica con esta metáfora del ‘perro negro’ los procesos por los que pasa una persona deprimida y cómo gracias a la ayuda de los profesionales de la salud mental y la propia voluntad es posible cambiar la situación y volver a disfrutar de la vida con sus dificultades, tristezas y alegrías.

TRATAMIENTOS
Tomar conciencia del propio estado, informarse y buscar la ayuda de un profesional es fundamental. Al tratarse, en principo, de un estado anímico que depende de sentimientos que ya conocemos las personas con depresión , en ocasiones, piensan que pueden afrontarla por sí mismas, también están presentes las ideas de culpa: muchos enfermos se sienten culpables con respecto a lo que les ocurre y tardan meses y meses en buscar ayuda.
Psiquiatras y psicólogos coinciden en que en los casos de depresión leve el paciente puede hacer una vida más o menos ‘normal’ y el tratamiento que se recomienda es de ‘councelling’ (asesoramiento) y control. No es necesario utilizar fármacos, excepto si la persona tiene una historia previa de depresiones.

Antonio Cano Videl, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) y catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), explica que, en el caso de la depresión leve, “los pacientes tienen muy buen pronóstico.
Suelen ser personas que han sufrido una pérdida o atraviesan situaciones de estrés y reaccionan con un estado de ánimo más bajo, lo que las lleva a estar más meditabundas, a estar pasivas a nivel conductual y activadas a nivel fisiológico, lo cual produce ansiedad, insomnio, malestar psicológico… Esas personas, con un poco de información y recomendándoles que vuelvan a hacer de nuevo las actividades que han dejado de hacer, recuperan su estilo de vida anterior y su estado de ánimo”. Cano explica que en los casos de depresión moderada, además de información y consejo se requiere que esa persona aprenda ciertas habilidades cognitivas y sociales que, o bien ha dejado de poner en práctica, o bien nunca ha tenido. Para los casos de depresión mayor, el psicólogo explica que “puede ser necesario, además de todo lo anterior, el uso de antidepresivos”. Actualmente, los más usados son inhibidores de la recaptación de la serotonina e inhibidores de la recaptación de serotonina y la noradrenalina. 
“La psicoterapia y la farmacoterapia son igualmente eficaces para los casos leves y graves.Desde el punto de vista del Sistema Nacional de Salud (SNS), se tiende usar el tratamiento más barato y más fácil de hacer, que es recetar antidepresivos. Pero la psicoterapia es igual de efectiva, siempre que la practique un profesional cualificado, lo que ocurre es que es más cara porque requiere horas de dedicación por parte de un experto”, explica Victor Pérez. Sin embargo, existe la controversia de que a muchos de los pacientes tratados con psicofármacos les bastaría un entrenamiento psicológico para manejar sus emociones, algo que no da un antidepresivo.

http://www.dineroysalud.es/REVISTA/articulos/GestionNoticias_4221_DYS_2005.asp

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Antonio Cano Vindel coordina actualmente un estudio clínico experimental en Atención Primaria (AP), que se está llevando a cabo en 14 centros de salud de cinco comunidades autónomas con 200 pacientes implicados hasta ahora. Se trata de una iniciativa que emana del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, con los colegios de Valencia, Castilla-La Mancha, Baleares y Vizcaya, y está previsto que se incorpore Andalucía. En el estudio se ha detectado que uno de cada tres pacientes que acude a AP tiene síntomas de ansiedad, depresión o desordenes emocionales que provocan síntomas físicos. Estos pacientes son tratados con psicoterápia sin fármacos en siete sesiones de grupo, lo cual es una novedosa manera de introducir la Psicología en AP.
En general, los expertos buscan una detección lo más precoz posible y, en Psiquiatría, también tratamientos más eficaces y rápidos. La terapia con antidepresivos tarda entre seis y ocho semanas en dar resultados, pero la ciencia investiga en el uso de fármacos novedosos, que consiguen una respuesta mucho más rápida. La ketamina es una de las sustancias en las que se investiga actualmente para el tratamiento de la depresión, "lo que pasa es que tiene altos riesgos porque es un anestésico y hay que administrarla con mucha precaución", añade Victor Pérez.

ALGUNOS DATOS DE INTERÉS:

Un trastorno altamente discapacitante: según un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud, la depresión mayor será la segunda causa de discapacidad en el año 2020.Principal factor de riesgo de suicidio: se trata de un problema sanitario de gran envergadura, con un importante coste económico, social y también personal ya que, por ejemplo, la depresión mayor está presente en el 70% de los suicidios consumados.A raíz de la crisis económica en España, entre 2006 y 2010 aumentó la prevalencia de la depresión en los pacientes que acuden a AP.

COMORBILIDAD Y METABOLISMO:
La comorbilidad de enfermedades orgánicas y depresión es un tema que está cobrando mucho protagonismo, ya que la presencia o no de esta es una variable que cambia drásticamente el pronóstico. En estos casos, es muy importante la detección y el tratamiento precoz.

Enfermedades metabólicas como la obesidad y la diabetes, en muchos casos, acarrean depresiones. Es frecuente que los pacientes con enfermedades metabólicas y depresión abandonen el tratamiento, no sigan la dieta recomendada y no hagan ejercicio físico, lo que empeora considerablemente su evolución.‘La pescadilla que se muerde la cola’. Según Antonio Cano, "algunas personas deprimidas tienden a comer peor. Hay personas que adelgazan, pero por lo general se tiende a comer más y a estar más pasivo, por lo tanto aumentan las posibilidades de tener problemas de obesidad y hay más probabilidades de tener diabetes y problemas cardiovasculares".Sistema inmune. Una persona deprimida es más probable que tenga bajas las defensas por lo que es más probable que desarrolle enfermedades autoinmunes.

ALGUNOS COSEJOS:

Practicar relajación y meditación mindfullnes. Un estudio piloto publicado recientemente por la SEAS apunta que la meditación mindfulness parece ejercer una acción inmunomoduladora en pacientes con ansiedad y depresión.Mejor un profesional que la autoayuda. No todos los métodos de autoayuda son útiles. Lo mejor es buscar información de fuentes fidedignas como las sociedades científicas y los profesionales de la salud mental.Hacer fente a los problemas es mejor que mirar a otro lado. Mirar de frente al ‘perro negro’ y abrazarlo es la forma de domesticarlo.
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Más psicólogos contra el exceso de antidepresivos | estusanidad.com

Un ensayo analizará los beneficios de tratar a personas con trastornos emocionales sin tranquilizantes 17/09/2014 08:43 h.

Jesús Vicioso Hoyo. Madrid
Los trastornos mentales como desórdenes de tipo emocional, ansiedad, depresión o estrés están muy presentes en las consultas de Atención Primaria. De hecho, las personas que padecen alguna de estas patologías acuden al médico una media de 19 veces más al año que que no tiene un problema emocional. Esta hiperfrecuentación supone un doble gasto, no sólo económico, que también, sino en la calidad de vida de unos pacientes, que, en la mayoría de los casos, vuelven a casa con un antidepresivo o tranquilizante bajo el brazo. De hecho, según un estudio que acaba de ser presentado en el Congreso Internacional de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) de Valencia, nuestro país es el segundo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en el consumo de este tipo de fármacos, en un ‘ranking’ encabezado por Portugal: la media de la OCDE no llega a las 24 dosis definidas diarias por cada mil habitantes, mientras que en España se consumen 59.

El máximo responsable de la SEAS, el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Antonio Cano Vindel, reconoce que estos son unos malos datos que han de forzar una “profunda reflexión” de los responsables sanitarios. “Estos pacientes, con el tratamiento habitual que se les da en Atención Primaria, no se curan. Los psicofármacos solo reducirán los síntomas, pero el problema psicosocial, laboral o personal no mejorará y aunque esté ‘anestesiado’ no habrá resuelto el asunto de verdad, que es aprender a encarar estas dificultades”, expresa Cano.

El catedrático de la UCM afirma que las personas “no saben manejar bien” sus emociones, y esto pasa factura. “Además de la magnificación, en estos tiempos hay una mayor ‘rumiación’, es decir, darle más vueltas a las cosas, lo que genera más ansiedad, irritabilidad y sobrecarga”, apunta Cano, quien propone un “cambio de modelo” que se encamine a lo que está cosechando tan buenos resultados en otros países europeos.

El presidente de la SEAS pone el ejemplo de Reino Unido: en 2007, la Escuela Nacional de Economía de la Salud dijo que la receta de psicofármacos en Primaria y no curar con éxito a los pacientes era una gran carga sanitaria, social, laboral y personal y que había que intentar otros métodos. “Contrataron, en un primer momento, a 3.000 psicólogos que empezaron a atajar la situación dando información, no una pastilla. Se ha calculado que por cada euro invertido en este tipo de atención, hay un ahorro de 20 euros. Y cada año se ha seguido aumentando el número de psicólogos porque les merece la pena. Ahora se ha ampliado de adultos a población infantil”, comenta Cano.

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Ensayo clínico controlado PsicAP (Psicología en Atención Primaria). 

A este respecto, el responsable de la SEAS anuncia que se acaba de emprender un ensayo en el que actualmente participan 14 centros de salud, con unos 100 profesionales sanitarios en cinco comunidades (Madrid, Castilla-La Mancha, Valencia, Baleares y País Vasco) y que en breve se sumará Andalucía. Unos 300 pacientes (serán 1.200 al final) se han sumado a este estudio de la Fundación Española para la Promoción y el Desarrollo Científico y Profesional de la Psicología (Psicofundación) en el que se hará un seguimiento de los que sigan un tratamiento farmacológico y de los que, por el contrario, sean tratados por un psicólogo.

“Veremos si con solo siete sesiones grupales se puede enseñar lo que deben saber para afrontar sus situaciones de ansiedad sin necesidad de recurrir a fármacos. Y una vez que las superen una vez, sabrán hacerlo en el futuro, llegado el caso”, indica Cano Vindel. “Estamos ante otra forma de ayudar a los pacientes, más efectiva que una simple pastilla que no es la solución que necesitan”, concluye.

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