Los psicólogos aconsejan no dejar de actuar tras sufrir ‘miedo escénico’

Tras sufrir un ataque de ansiedad o de pánico, la persona que lo ha padecido, como puede ser un cantante en el escenario, tiende a desarrollar miedo por lo mal que lo ha pasado, pero para combatirlo los psicólogos recomiendan pensar en positivo y volver a afrontar el actuar ante el público.

Así lo ha destacado el presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), Antonio Cano Vindel, quien ha asegurado que el “miedo escénico” tiene cura. Preguntado por el caso de Joaquín Sabina, que este sábado anticipó el final de su actuación en Madrid por no encontrarse bien y él mismo decir que sufría “un Pastora Soler”, Cano ha apuntado que lo importante es saber “manejar” la ansiedad.

El “miedo escénico” es una reacción de ansiedad que se da ante”una situación social, cuando alguien tiene que hablar o actuar ante un público”, pero que, si se acompaña de miedo, puede pasar a ser “una reacción de pánico”, ha explicado.

Antonio Cano ha advertido de que si evitamos volver a hablar en público o actuar lo que hacemos en realidad es dar “más importancia” a nuestro miedo. En cambio, si somos capaces de afrontar ese miedo o angustia a través de información y de técnicas para manejarlo termina desapareciendo.

Sin embargo, ha reconocido que la persona que sufre una reacción de pánico tiene sensación de pérdida del control y lo define como la “situación más angustiosa de su vida”; algunos pueden llegar a pensar que están sufriendo un infarto, que se van a marear o que se están volviendo locos, ha añadido.

Tras padecer una situación así, “hay que pensar bien”. “Tenemos que seguir afrontando el actuar ante el público y no coger miedo”, ha resaltado. Un ataque de ansiedad “se pasa en unos minutos generalmente”, es como el nerviosismo antes de un examen, pero “más intenso”, y, tras concluir, llega “la calma y uno se queda más tranquilo”.

Source: www.elmundo.es

Pánico escénico: factores que influyen

 

Catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, Cano ha detallado que hay factores que influyen a la hora de sufrir ansiedad o pánico, como son fumar, tomar drogas o el estrés, y que está demostrado que las mujeres, quizá por un tema hormonal, lo padecen casi el doble que los hombres.

Ha insistido en que estas patologías -pueden darse desde la adolescencia- "sí tienen cura", si se sigue un tratamiento, pero ha advertido de que más de la mitad de las personas toman tranquilizantes o psicofármacos desde hace años y no resuelven el problema.

Cano apuesta por un tratamiento de tipo psicológico, cognitivo y conductual y, sobre todo, por que la persona asuma que se tienen reacciones emocionales de ansiedad igual que si se enfadan, se alegran o se ponen tristes. "No hay que pensar que tener una reacción de ansiedad es una debilidad, ya que si se conocen los síntomas y no se magnifican se reduce y la propia ansiedad será una ayuda a la hora de concentrarse en la tarea a realizar", ha concluido

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Acerca de Antonio Cano-Vindel
Catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid Presidente de Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS)

2 Responses to Los psicólogos aconsejan no dejar de actuar tras sufrir ‘miedo escénico’

  1. carlos says:

    como se contrpla el estres de ansiedad

  2. El estrés y la ansiedad son dos procesos que se solapan con frecuencia. En el estrés hay una demanda (cómo por ejemplo hacer algo en poco tiempo) que no podemos atender si no nos activamos (si no pensamos y actuamos más deprisa) y el proceso consiste precisamente en activarse para pensar más rápido y actuar de una manera más diligente y eficaz. El estrés tiende a producir inicialmente un mayor rendimiento, pero a costa de un esfuerzo, que puede ser sostenible (si se van recuperando las fuerzas con el descanso) o no sostenible (si hay más gasto que recuperación, y especialmente si se prolonga demasiado tiempo este desequilibrio). Aunque el estrés ayuda adaptarnos mejor al medio, puede tener en algunos casos consecuencias negativas para la salud física, mental, el rendimiento, las relaciones familiares y sociales, etc.

    La ansiedad es una reacción emocional que surge ante la posibilidad de que surja una amenaza o resultado negativo, como suspender un examen (estar nervioso). Cuando experimentamos ansiedad nos encontramos ante una situación que valoramos como una amenaza (valoración cognitiva) para nuestros intereses. Bajo ese estado de ansiedad, a nivel cognitivo-subjetivo, la atención se centra en la amenaza, se generan anticipaciones de resultado negativo, nos preocupamos, surgen dudas e inseguridades, etc. A nivel fisiológico, aumentan las respuestas del sistema nervioso autónomo (temperatura, sudoración, taquicardia, sensaciones digestivas, etc), del sistema motor (tensión muscular), así como de otros sistemas, como el endocrino. Y a nivel conductual, se incrementan los signos de nerviosismo (inquietud, tartamudez, bloqueo, evitación, etc.). Aunque la ansiedad nos ayuda generalmente, poniéndonos en alerta y en una actitud de búsqueda de solución a los problemas, en algunas ocasiones se genera un nivel excesivo de ansiedad, que si se prolonga demasiado tiempo, puede llegar a producir algunos trastornos de ansiedad (trastorno de pánico, agorafobia, ansiedad social, trastorno de ansiedad generalizada, etc.), o bien somatizaciones, entre otros problemas de salud mental, así como problemas de salud física (arritmias, dolor crónico de espalda, cefaleas, problemas digestivos, etc.), bloqueos, problemas de rendimiento, etc.

    Ambos, ansiedad y estrés, se pueden manejar si se tiene la información adecuada sobre qué son las emociones, qué es el estrés, cuáles son las respuestas o síntomas que podemos identificar (a nivel cognitivo-subjetivo, a nivel corporal o fisiológico y a nivel conductual), de qué factores dependen (cognitivos, fisiológicos y conductuales), cómo se pueden aprender habilidades para modificar estos factores cognitivos (reducir las magnificaciones y rumiaciones de la amenaza, los pensamientos negativos, etc., especialmente mediante reestructuración cognitiva de los procesos cognitivos de valoración y atención), los fisiológicos (aprender y practicar técnicas de relajación o desactivación, de tipo muscular, respiratorio e imaginación), así como los conductuales (entrenamiento en exposición, ensayo conductual reforzado, entrenamiento en habilidades, etc.).

    Por lo tanto, todo empieza por una buena psicoeducación, es decir la adquisición de información; seguido de entrenamiento, a través de la práctica repetida, en reestructuración cognitiva, relajación y entrenamiento conductual.

    En unos meses se aprende todo ello y después se manejan mucho mejor, tanto la ansiedad como el estrés, por lo que los síntomas o respuestas disminuyen notoriamente. Pero todo esto debe estar dirigido por un psicólogo especializado en técnicas cognitivo-conductuales, con las cuales se ha demostrado experimentalmente que son eficaces para resolver estos problemas.

    Esto se está enseñando ahora a algunos grupos de pacientes de Atención Primaria, que aprenden a resolver estos problemas emocionales, abandonando poco a poco el consumo de psicofármacos, que estaban consumiendo desde hacía muchos años, sin que hubiesen resultado eficaces. Ver más información sobre el ensayo PsicaAP en http://www.desordenesemocionales.es

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