Asociación entre trastornos mentales y condiciones físicas crónicas en la población

Research from JAMA Psychiatry — Association of Mental Disorders With Subsequent Chronic Physical Conditions — World Mental Health Surveys From 17 Countries

Sourced through Scoop.it from: archpsyc.jamanetwork.com

Asociación de trastornos mentales con subsecuentes condiciones físicas crónicas. Encuestas Mundiales de Salud Mental de 17 países Resumen

Importancia   Está claro que los trastornos mentales en los ámbitos de tratamiento (por ejemplo, Atención Primaria) están asociados con una mayor incidencia de condiciones físicas crónicas. Pero no está tan claro si este es el caso de los trastornos mentales en la comunidad (población general), y cómo de generalizadas (a través de una serie de resultados de salud física) están estas asociaciones. Esta información tiene importantes implicaciones para el cuidado de la salud mental y la prevención primaria de la enfermedad física crónica.

Objetivo   Investigar las asociaciones de 16 trastornos mentales  del DSM-IV, temporalmente previos, con la aparición posterior o el diagnóstico de 10 condiciones físicas crónicas.

Diseño, escenario y participantes   Se realizaron dieciocho encuestas cara a cara transversales, en hogares de adultos residentes en la comunidad, en 17 países (47 609 personas, 2 032 942 personas-años), a partir del 1 de enero de 2001 al 31 de diciembre, 2011. Se utilizó la Entrevista Diagnóstica Internacional Compuesta (CIDI) para evaluar retrospectivamente la prevalencia vida y la edad de inicio de los trastornos mentales DSM-IV -identificados. El análisis de datos se realizó a partir del 3 de enero de 2012 al 30 de septiembre de 2015.

Principales resultados y Medidas   La historia de por vida de las condiciones físicas se determinó a través de la auto-informe del diagnóstico del médico y año de inicio o diagnóstico. Los análisis de supervivencia estimaron las asociaciones de primera aparición temporalmente previa de trastornos mentales con la posterior aparición o el diagnóstico de condiciones físicas.

Resultados   La mayoría de las asociaciones entre los 16 trastornos mentales y la aparición posterior o diagnóstico de 10 condiciones físicas fueron estadísticamente significativas, con odds ratio (OR) (95% IC) que van de 1,2 (1,0-1,5) y 3,6 (2,0-6,6). Las asociaciones se atenuaron después del ajuste para el trastorno de comorbilidad mental, pero el estado de ánimo, ansiedad, consumo de sustancias y los trastornos del control de impulsos permanecieron significativamente asociados con la aparición de entre 7 y todas las 10 condiciones físicas (OR [IC del 95%] de 1,2 [1.1- 1.3] a 2,0 [1.4 a 2.8]). Un número creciente de los trastornos mentales que se experimentan en el transcurso de la vida se asoció significativamente con el aumento de probabilidades de aparición o el diagnóstico de los 10 tipos de condiciones físicas, con OR (IC del 95%) con 1 trastorno mental que van desde 1,3 (1,1 a 1,6) a 1,8 (1.4 a 2.2) y OR (IC del 95%) con 5 o más trastornos mentales que van desde 1,9 (1,4 hasta 2,7) a 4,0 (2,5 a 6,5). En las estimaciones de riesgo atribuible a la población, trastornos mentales específicos se asociaron con entre un 1,5% a un 13,3% de los inicios de condición física.

Conclusiones y relevancia   Estos hallazgos sugieren que los trastornos mentales de todo tipo están asociados con un mayor riesgo de aparición de una amplia gama de condiciones físicas crónicas. Los esfuerzos actuales para mejorar la salud física de las personas con trastornos mentales pueden estar centrados demasiado en el pequeño grupo de los trastornos mentales más graves. Las intervenciones dirigidas a la prevención primaria de las enfermedades físicas crónicas de manera óptima deben integrarse en el tratamiento de todos los trastornos mentales en la Atención Primaria y Secundaria desde temprano en el curso trastorno.

See on Scoop.itCognición, Emoción y Salud

Anuncios

Las personas fumadoras de tabaco tienen más depresión

Entrevista al Dr. Cano Vindel, docente de Psicología en UCM y Presidente de SEAS, sobre la relación entre estrés, ansiedad, consumo de tabaco y mujer.

http://ow.ly/KLId8  ;

 

¿Cuál es la relación concreta del tabaquismo en los trastornos mentales en hombres y mujeres? ¿Por qué las mujeres sufren más la depresión y la ansiedad? Y en relación con el tabaco… ¿Fumar relaja como dicen los fumadores? ¿Por qué no dejan de fumar las mujeres en la misma proporción que lo hacen ellos? ¿Por qué las chicas adolescentes empiezan a fumar y los chicos no?  Para responder a todas estas preguntas y otras relacionadas, entrevistamos al Dr. Cano Vindel, docente de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid y Presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS).

—-

Diversos estudios han mostrado la relación entre estrés y tabaquismo, pero todos estamos acostumbrados a oír a los fumadores asegurar que el consumo de cigarrillos tiene un efecto relajante sobre ellos, ¿por qué se tiene esa creencia?

Efectivamente, existen estudios en los que se ha mostrado, por un lado, una asociación entre elevados niveles de estrés en jóvenes e inicio en el consumo de tabaco, así como entre alto nivel de estrés con un aumento del consumo de nicotina. Además, por otro lado, resulta todavía más evidente la relación causal directa que existe entre el consumo prolongado de nicotina y el posterior desarrollo de trastornos emocionales y del estrés, especialmente trastorno de pánico, trastorno de estrés postraumático y depresión.

Hay relación causal directa entre el consumo prolongado de nicotina y el posterior desarrollo de trastornos emocionales y del estrés

 

¿Por qué los fumadores tienen entonces la creencia de que fumar les relaja, cuando realmente sucede lo contrario?

Probablemente, porque “tienen” que fumar, “necesitan fumar”, para no tener aún más ansiedad, para no sufrir elsíndrome de abstinencia de la nicotina, caracterizado por malestar subjetivo, alta activación fisiológica y elevado estado de ansiedad. La nicotina es una droga que tiende a generar primero abuso, después una fuerte dependencia y, si se deja de consumir, un desagradable síndrome de abstinencia. El fumador necesita consumir y ello le lleva a justificar su consumo, ya sea negando o infravalorando los efectos negativos del tabaco sobre su salud o la de las personas que le rodean (incluidos sus propios hijos cuando son bebés), ya sea magnificando los efectos positivos del tabaco (“me relaja”, cuando en realidad aumenta la ansiedad).

Sabemos que cuestiones como la educación o economía influyen en el nivel de tabaquismo dentro de la población, pero ¿influyen también en enfermedades como la ansiedad o la depresión? ¿Se han estudiado relaciones entre tabaco y ansiedad?

Sí, en general, la educación y el nivel económico están relacionados con la salud en general, el tabaquismo (aunque depende también de los países) o los trastornos emocionales, como los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo. Por lo general, las personas con menor nivel educativo o económico tienden a tener más problemas en estos campos. Además, probablemente son reacciones en cadena: con menor nivel educativo y económico es más probable el consumo de tabaco, especialmente a una edad temprana; a su vez, fumar diariamente multiplica por 2 la probabilidad de desarrollar un ataque de pánico o por 14 la probabilidad de desarrollar un trastorno de pánico.

¿Y con la depresión?

La relación entre consumo de tabaco y depresión es también clara. La depresión puede ser un precursor al trastorno por abuso de sustancias (incluido el tabaco) en algunos jóvenes, y el abuso de sustancias puede complicar el curso subsecuente de la depresión. Un nivel de cortisol elevado (alto nivel de estrés) antes del inicio del trastorno por abuso de sustancias (incluida la nicotina) puede indicar una vulnerabilidad al trastorno por abuso de sustancias. El incremento de las experiencias estresantes aumenta a su vez el riesgo para el trastorno por abuso de sustancias en estos jóvenes vulnerables. La alta prevalencia de trastornos por abuso de sustancias en individuos depresivos (un dato que se observa habitualmente) puede explicarse, en parte, por los altos niveles de estrés y una actividad incrementada del eje que regula la psicofisiología del estrés (cortisol).

La ansiedad no siempre precede al inicio del consumo de tabaco, mientras que el estrés vital sí.

 

¿Afecta el estrés y la ansiedad en la decisión de fumar? A empezar o a fumar más…

El rasgo de ansiedad suele estar relacionado con tabaquismo, aunque no siempre se confirma como un factor de riesgo para el inicio y mantenimiento del consumo de tabaco. Tal y como señala la revisión sistemática sobre la conducta de fumar, el estrés y el afecto negativo, llevada a cabo por Kassel et al. (2003), parece ser que la ansiedad no siempre precede al inicio del consumo de tabaco mientras que el estrés vital sí.

Al contrario, ¿El tabaco favorece el estrés y la ansiedad?

El consumo de tabaco claramente está asociado con la probabilidad de desarrollar problemas de estrés y ansiedad. Además, en una relación de tipo causal, pues el tabaquismo suele preceder a los trastornos de la ansiedad y el estrés, como el trastorno de pánico; mientras que el pánico no suele conducir al desarrollo posterior de tabaquismo.

Los últimos datos indican un claro descenso de fumadores varones frente al porcentaje de fumadoras ¿Existe alguna explicación?

No creo que tengamos una única explicación, aunque existen una serie de hechos conocidos que pueden ayudar a entenderlo. La mortalidad por cáncer de pulmón hasta ahora era un problema marcadamente masculino. Aunque en los últimos años se está duplicando esta tasa en la mujer, cada poco tiempo; pero todavía no es tan visible. Algunas personas fuman para afrontar el estrés, otras para no engordar, otras no se atreven a dejarlo porque engordan, otras fuman más porque son más impulsivas, otras fuman en situaciones sociales por dar mejor imagen (algo que ha cambiado en los últimos años). Algunos de estos factores afectan más a las mujeres.

Las personas fumadoras tienen tasas de depresión más altas”

 

 

¿Tiene algo que ver la ansiedad y la depresión?

Sí, claro; por ejemplo, las personas con más estrés laboral es más probable que fumen, especialmente las mujeres. Hoy en día, el estrés laboral es mayor en mujeres que en hombres. Ya hemos dicho que las personas con trastornos emocionales y del estrés es más probable que fumen. La prevalencia de trastornos de ansiedad es casi dos veces superior en las mujeres que en los hombres.

Los jóvenes varones adolescentes hacen más deporte, son menos ansiosos,  están menos preocupados por la presión de sus compañeros…”

 

Muchas veces achacamos los datos que indican que los hombres dejan de fumar mientras que las mujeres se incorporan a estos hábitos a razones históricas. En este sentido se ligaba a la liberación de la mujer.

Lo que está claro es que las mujeres que tiene ahora una edad que supera o se sitúa en la esperanza media de vida para la mujer, superior a 80 años, en su gran mayoría ni fuma ni ha sido nunca fumadora. Pero, sin embargo, las mujeres jóvenes fuman tanto o más que los hombres. Este gran cambio en la prevalencia del tabaquismo en la mujer española se ha producido en las últimas décadas, coincidiendo con los cambios sociales de equiparación de la mujer con el hombre (incorporación de la mujer al mundo laboral, universitario, etc.).

 

Pero actualmente, jóvenes de 13 años se siguen sumando a esta actividad, ¿por qué esa joven comienza a fumar, mientras que el varón de la misma edad no?

Los jóvenes varones adolescentes hacen más deporte, son menos ansiosos, están menos preocupados por la presión de sus compañeros y se identifican más con el cambio social que está viviendo nuestra sociedad en contra del tabaco.

La mayor prevalencia de depresión en la mujer frente al hombre alcanza un rango medio de 1,9 a favor de las mujeres

 

Según la Organización mundial de la Salud, más de 73 millones de mujeres sufren de depresión por cuestiones como la edad, la genética o las diferencias cerebrales entre hombres y mujeres ¿hasta qué punto afecta esta enfermedad en cada una de estas cuestiones?

La mayor prevalencia de depresión en la mujer frente al hombre se observa en todos los países de todos los continentes en los que se ha estudiado con una misma metodología, promovida por la OMS (en 15 países diferentes). Además, la proporción entre mujer y hombre no es pequeña sino que alcanza un rango medio de 1,9 (casi el doble, a favor de las mujeres). Esta desproporción se observa tanto en ancianos como en jóvenes, si bien en éste último caso se hace algo menor. Por lo tanto, es muy probable que los factores que explican estas fuertes    diferencias tengan un fuerte componente biológico, sin excluir factores ambientales.

Si son fumadoras, ¿sufren más depresiones? ¿Es un factor más para caer en depresión o viceversa?

Sí, como ya hemos dicho, las personas fumadoras tienen tasas de depresión más altas que las no fumadoras. Además, las personas que han tenido algún problema de depresión ven más difícil dejar de fumar y es más probable que fracasen en sus intentos de abandono del consumo de tabaco. En los países en los que está disminuyendo el tabaquismo por la aplicación de las políticas antitabaco que exige la OMS (como las dos leyes que se han implantado en España), cuando se va alcanzando un momento en el cuál la gran mayoría de la población no fuma o fuma cada vez una menor proporción, la tasa de fumadores con depresión tiende a hacerse aún mayor en este grupo residual de fumadores. En adultos jóvenes, se observa una mayor probabilidad de comenzar a fumar en aquellos que presentan historia previa de depresión mayor. A su vez, algunos fumadores que intentan dejar de fumar tienden a deprimirse. La evidencia de una relación bidireccional en jóvenes entre depresión e iniciación de la conducta de fumar (la depresión como factor de riesgo para comenzar a fumar y fumar como factor de riesgo para sufrir depresión), sugiere la posibilidad de que pueda haber una vulnerabilidad que es común a ambos trastornos.

Desde el punto de vista de la psicología, ¿existe la posibilidad de que la mujer sea más propensa al consumo de cigarrillos que los hombres por esas diferencias cerebrales?

Las diferencias en la prevalencia de tabaquismo entre distintos países son notables, como se ha demostrado en los estudios promovidos por la OMS. Pero en todos esos países la prevalencia de depresión es mayor en la mujer (1,9 veces superior). Sin duda, existe la posibilidad de que la mujer sea más propensa al consumo de cigarrillos que los hombres, en la sociedad actual, como consecuencia de una mayor prevalencia de la depresión en la mujer (pues la depresión es un factor de riesgo para el consumo de tabaco), en aquellos países en los que los factores sociales favorecen el consumo de la mujer.

 

Por Alba Moreno

http://ow.ly/KLId8  ;

Source: www.noticiasdesaludyciencia.com

La mujer suele tener una mayor prevalencia de estrés laboral que el hombre 

¿Se puede decir que sufren más estrés las mujeres en el mundo laboral que los hombres? De ser así, ¿qué circunstancias son las que hacen que se produzca ese estado?

En general, en todas las encuestas realizadas en España sobre estrés laboral la mujer suele tener una mayor prevalencia de estrés laboral que el hombre. La mujer asume más responsabilidades domésticas (organización, funcionamiento, limpieza, educación de los hijos, salud de todos, etc.) que el hombre, por lo que tiene más problemas de conciliación de las demandas laborales. Por otro lado, la mujer por lo general es más perfeccionista, es más nerviosa o ansiosa, más insegura, es capaz de atender más tareas a la vez (lo que aumenta más la ansiedad), es más obsesiva y perfeccionista (le da más vueltas a los problemas, se exige más grado de control, que no siempre es posible, etc.), tiene mayor temor a las sensaciones físicas propias de la ansiedad o la alta activación fisiológica producida por el estrés, sufre más cambios emocionales asociados a cambios hormonales (disforia de género), está más descontenta con su imagen corporal, le concede más importancia a dicha imagen, etc.

 En líneas generales, ¿cómo se puede evitar la ansiedad y la depresión?

En primer lugar, teniendo buena información sobre qué son las emociones (como la ansiedad, tristeza, ira, culpa, etc.) y el estrés. Profundizando también en cuáles son los factores que pueden ayudar a disminuir las reacciones emocionales y el estrés. En segundo lugar, desarrollando habilidades cognitivo-conductuales para el manejo de las emociones y el estrés, como por ejemplo, habilidades de relajación, o para el manejo de la atención (que está muy relacionada con la ansiedad), habilidades para reevaluar cognitivamente los problemas que nos estresan o nos generan emociones negativas, y en general desarrollar nuestra capacidad para autorregular nuestras emociones y nuestro estilo de vida.

Muchas veces achacamos los datos que indican que los hombres dejan de fumar mientras que las mujeres se incorporan a estos hábitos a razones históricas. En este sentido se ligaba a la liberación de la mujer.

Lo que está claro es que las mujeres que tiene ahora una edad que supera o se sitúa en la esperanza media de vida para la mujer, superior a 80 años, en su gran mayoría ni fuma ni ha sido nunca fumadora. Pero, sin embargo, las mujeres jóvenes fuman tanto o más que los hombres. Este gran cambio en la prevalencia del tabaquismo en la mujer española se ha producido en las últimas décadas, coincidiendo con los cambios sociales de equiparación de la mujer con el hombre (incorporación de la mujer al mundo laboral, universitario, etc.).

 

http://ow.ly/KLId8  

Por Alba Moreno

See on Scoop.itCognición, Emoción y Salud

Estrés y riesgos psicosociales: guía electrónica para su gestión

Guía electrónica para la gestión del estrés y de los riesgos psicosociales. Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA).

 

La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) tiene como misión contribuir a que los centros de trabajo europeos sean más seguros, saludables y productivos. La Agencia recoge, elabora y difunde información fiable, equilibrada e imparcial sobre seguridad y salud, y organiza campañas de sensibilización paneuropeas. 
Creada por la Unión Europea en 1996 y con sede en Bilbao, España, la Agencia reúne a representantes de la Comisión Europea, de los gobiernos de los Estados miembros, de las organizaciones de empresarios y trabajadores, así como a expertos destacados de cada uno de los Estados miembros de la UE y de terceros países.

 

El estrés relacionado con el trabajo genera importantes costes a las organizaciones y a la sociedad.

 

El objetivo de la “Guía electrónica para la gestión del estrés y de los riesgos psicosociales” consiste en alentar a los empresarios a hacer frente a los riesgos psicosociales relacionados con el trabajo
demostrando que su gestión en las microempresas y en las pequeñas empresas no sólo es posible sino que, además, es muy conveniente. La guía anima a las pequeñas empresas de toda Europa a llevar a cabo una gestión de los riesgos psicosociales sistemática y eficaz mediante el uso de herramientas nacionales o sectoriales.

 

Estrés relacionado con el trabajo y riesgos psicosociales: hechos.
• Más de la mitad de los trabajadores denuncia que el estrés laboral es habitual en su lugar de trabajo.
• En torno a cuatro de cada diez trabajadores piensan que el estrés no se gestiona adecuadamente en su lugar de trabajo.
• Los trabajadores tienden a perder una importante cantidad de tiempo de trabajo cuando padecen estrés relacionado con aquel y otros problemas psicológicos, o bien a acudir al trabajo sin ser capaces de desempeñar plenamente sus funciones.
• Los riesgos psicosociales y el estrés relacionado con el trabajo acarrean cuantiosos costes a las organizaciones y a las economías nacionales.
• Los costes totales de los trastornos de salud mental en Europa (relacionados y no relacionados con el trabajo) se han estimado en 240 000 millones de euros al año.
• Los riesgos psicosociales pueden evaluarse y gestionarse del mismo modo sistemático que otros riesgos para la seguridad y la salud en el trabajo.
• La gestión del estrés y de los riesgos psicosociales en el trabajo merece la pena: los beneficios para las empresas compensan los costes derivados de la aplicación de las medidas correspondientes.

 

El estrés relacionado con el trabajo es un problema de la organización, no un defecto personal.

Source: eguides.osha.europa.eu

¿Qué son el estrés y los riesgos psicosociales?

El estrés relacionado con el trabajo se produce cuando las exigencias laborales superan la capacidad del trabajador para hacerles frente.
Es uno de los resultados más importantes de un entorno de trabajo psicosocialmente adverso, pues no en vano los trabajadores que padecen un estrés prolongado pueden llegar a sufrir graves problemas mentales y físicos.
Los riesgos psicosociales tienen consecuencias psicológicas, físicas y sociales negativas derivadas de una inadecuada organización y gestión del trabajo, así como de un contexto social deficiente en el trabajo, que incluye, entre otros:
•• trabajo excesivamente exigente y/o falta de tiempo para completar las tareas;
•• exigencias difíciles de cumplir y falta de claridad sobre la función del trabajador;
•• desajuste entre las exigencias del trabajo y la competencia del trabajador: una infrautilización de las competencias del trabajador puede causar tanto estrés como cuando la exigencia excede las capacidades del mismo;
•• ausencia de participación en la toma de decisiones que afectan al trabajador y falta de influencia en el modo en que se lleva a cabo el trabajo;
•• trabajar solo, sobre todo si se hace de cara al público y a clientes, y/o exponerse a la violencia de un tercero, la cual puede adoptar la forma de agresión verbal, atención sexual no deseada

y amenazas o actos de violencia física;
•• falta de apoyo de la dirección y los compañeros y malas relaciones interpersonales;
•• acoso psicológico o sexual en el lugar de trabajo: victimización, humillación, menoscabo o conducta amenazante de los superiores o los compañeros hacia un trabajador o un grupo de trabajadores;
•• distribución injusta del trabajo, las recompensas, los ascensos o las oportunidades profesionales;
•• comunicación ineficaz, cambio organizativo mal gestionado e inseguridad laboral;
•• dificultades para la conciliación de la vida personal y laboral

 

El objetivo de la "Guía electrónica para la gestión del estrés y de los riesgos psicosociales" consiste en alentar a los empresarios a hacer frente a los riesgos psicosociales relacionados con el trabajo demostrando que su gestión en las microempresas y en las pequeñas empresas no sólo es posible sino que, además, es muy conveniente. La guía anima a las pequeñas empresas de toda Europa a llevar a cabo una gestión de los riesgos psicosociales sistemática y eficaz mediante el uso de herramientas nacionales o sectoriales.

 

http://ow.ly/IZOYN
http://ow.ly/IZOND

See on Scoop.itCognición, Emoción y Salud

Fobia social: miedo a las reacciones de los demás | EROSKI CONSUMER

Fobia social: miedo a las reacciones de los demás | EROSKI CONSUMER. El miedo a hablar en público y el pánico escénico son dos tipos de fobia social

 

Pulso acelerado, sudoración, temblor de voz o malestar abdominal son algunas de las reacciones que manifiestan las personas que sufren miedo irracional a hablar en público o a salir al escenario. Este último ha saltado hace poco a los medios por afectar tanto a algunos artistas españoles, que alguno se ha planteado abandonar su carrera profesional. Esta respuesta puede alterar la calidad de vida del afectado, ya que sus efectos se propagan al entorno social, laboral y personal. Este artículo describe en qué consisten el pánico escénico y el miedo a hablar en público, dos fobias sociales muy relacionadas entre sí, y, de la mano de los expertos, aporta consejos para hacerles frente.

La fobia es un miedo intenso, persistente y crónico a algo que, en realidad, representa poco o ningún peligro real. Las personas que sufren algún tipo de fobia intentan evitar -por todos los medios- exponerse al estímulo o a la situación que les infunde temor y, si no lo consiguen, experimentan síntomas como taquicardia, tics nerviosos, sudor, sensación de falta de aire, temblores y un intenso deseo de huir, entre otros.

Cuando una persona tiene miedo a ser juzgada por otras, se siente insegura rodeada de estas y ello le impide llevar a cabo actividades, como hablar con ellas en el trabajo o en la escuela o conocer a personas nuevas, puede que sufra uno de los trastornos de ansiedad más común: la fobia social. Según el “Estudio Epidemiológico de los Trastornos Mentales en Europa”, la fobia social tiene una prevalencia a lo largo de la vida del 1,2% y el estímulo es siempre una situación social relacionada con ser juzgado, humillado o hacer el ridículo. Según el “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V)”, de la Asociación Americana de Psiquiatría, el miedo a hablar en público y el pánico escénico están considerados, dentro de los trastornos de ansiedad social, una fobia social específica.

El pánico escénico y el miedo a hablar en público o glosofobia

El miedo a hablar en público puede darse solo, junto con fobia social o formar parte del miedo escénico

Respiración acelerada, sudoración, tensión corporal, sequedad bucal, rubor facial, malestar abdominal o urgencia urinaria, fallos de memoria y confusión de las ideas que se querían exponer, voz tensa, temblorosa o tartamudeo, y miedo extremo al error o al fracaso. Estos son algunos de los síntomas más frecuentes que sufren los afectados de pánico escénico y miedo a hablar en público.

El pánico escénico es un trastorno de ansiedad social extrema, unatimidez agrandada o miedo a las otras personas que puede, incluso, reducir la capacidad de expresarse y modificar la conducta en los afectados. Ante la inminencia de tener que salir a escena o al estrado, la persona se siente realmente mal.

Por otro lado, sufrir algún sentimiento de nerviosismo ante algunas situaciones es normal, como cuando hay quehablar en público (se estima que el 75% de la población lo sufre). Sin embargo, no es lo mismo que tener un miedo irracional, persistente e injustificado, que hace que se evite. Desde la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, SEAS, informan de que alrededor de un 20% de las personas se activan en exceso y focalizan su atención más en los síntomas de ansiedad que en la tarea de hablar en público, lo pasan muy mal y hacen lo posible por evitarla en el futuro.

Este miedo a hablar en público, denominado glosofobia, puede ser muy incapacitante para la persona y llegar a impedir su desarrollo personal y laboral. A veces, puede darse solo, junto con fobia social o formar parte de un problema mayor (el miedo escénico). El problema estriba en que solo pedirán consejo al especialista aquellos que no puedan evitar hablar en público, entre otras, por cuestiones laborales. Desde la SEAS se insiste en que este problema puede durar toda la vida si la persona no pide ayuda y se somete a tratamiento.

 

http://ow.ly/HTu5O  

Source: www.consumer.es

Ocho consejos para superar el miedo escénico y la glosofobia

A menudo se cree que los miedos y las fobias son compañeros perpetuos de viaje y no es así. La ansiedad avisa de situaciones en las que se interpreta que hay que defenderse, pero no debería impedir realizar la actividad normal. Amaya Terrón, psicóloga clínica, aporta ocho consejos para superar el miedo escénico:

1. Evaluar el impacto y la ansiedad que provoca que el discurso no salga perfecto o que a la gente no le guste tanto como a uno le gustaría. A menudo, al hacer este análisis, las consecuencias no son coherentes con la ansiedad que se padece.2. Las habilidades para enfrentarse a un público y dar una conferencia se aprenden, y todas las personas pueden aprender. Cuanto más se practica, más confianza se tiene en uno mismo.3. La respuesta nunca es la huida, ya que solo afianza el problema.4. Cometer errores no es el fin y no significa fracasar. No hay que tenerles miedo y sentirse con la suficiente autoconfianza para que si se cometen, rectificar.5. Pensar en lo que hay detrás de este miedo abre las puertas ante conflictos internos o parte de la psique que hay que trabajar.6. Prepararse bien es clave. Cuanto más se domine el tema, más capacidad de reacción se tendrá ante los imprevistos y mayor seguridad y firmeza.7. La visualización del discurso con una imagen positiva prepara el terreno y nos predispone a seguir lo conocido.8. No pensar en posibles situaciones que estresarían. Es mejor dedicar el tiempo a prepararse y hacerlo bien, que perderlo intentando evitar hacerlo mal. Hay que tener confianza en uno mismos, en que la situación será propicia y en que se será capaz de salir adelante.Contra el miedo: prepararse bien es la clave

Amaya Terrón también explica que la puntualidad es importante; no se puede evitar algo de tensión, pero añadir el no llegar a tiempo, no ayuda. En un discurso o una charla, es importante apoyarse en algún tipo de material, en una presentación, pero no para leerla, sino solo a modo de guía. Si se necesita algún apoyo por escrito está bien e, incluso, leer algo para relajarse y centrarse, pero no debe ser una práctica continuada.

Hay que exigirse en función de las posibilidades de cada uno: las metas tienen que ser difíciles para motivar, pero realistas para no frustrar

Buscar con la mirada a personas del público que tengan unaescucha activa ofrece seguridad y hace sentir bien. Localizar siempre a dos o tres y dirigir la intervención a personas distribuidas en la sala que aporten esta retroalimentación positiva. Si la audiencia es muy exigente o hay luces que deslumbran, se puede fijar la vista al fondo de la sala. Ajustar el discurso a las características del público, si se conoce de antemano y cuidar el lenguaje no verbal: una ligerasonrisa y relajar los músculos antes de entrar en la sala hace que la persona sea percibida de una mejor manera y aumenta la receptividad de los interlocutores.

Otro punto clave es exigirse en función de las posibilidades de cada persona: las metas tienen que ser difíciles para motivar, pero realistas para no frustrar. "Si no se ha preparado con suficiente antelación, no se puede pretender que salga perfecto. Ajustar las expectativas a la realidad siempre es bueno y aprender de los errores cometidos, un avance seguro", especifica Terrón.

También ayuda, según esta especialista, pedir interacción con el público: relaja porque dispersa toda laresponsabilidad y el peso del discurso, se entra en contacto con la gente y vemos que están esperando a que cometamos un error para hacérnoslo saber; la mayoría de los públicos son benévolos porque la gente de forma natural tiene empatía y entiende que se sufran nervios en estas situaciones. "Y si cometemos un error, es mejor parar y rectificar que querer seguir al precio que sea. Reconocer nuestro error nos hace más cercanos y podemos ganarnos el favor del público por ser naturales", apunta.

Hacer pequeños descansos ayuda a ganar la atención del público. Ser amable y dedicar tiempo a la audiencia, incluso preguntarles a ellos, no es mala estrategia en determinados contextos. También hay que ir con cuidado con la velocidad. Hacer un discurso rápido, aparte de ser tedioso, pierde la atención de la gente y es más probable equivocarse. Por eso es fundamental saber el tiempo del que se dispone para concretar ideas y desarrollarlas.

Ser uno mismo

Amaya Terrón insiste en recordar conceptos que son muy importantes en la interacción: presentarse, agradecer la atención y despedirse al acabar. Tampoco hay que olvidar ser uno mismo y no perder la esencia: "Hacer un papel en el que no nos reconocemos nos va a salir mal seguro. Cuando no tenemos que controlar tanto esto, sino que nos permitimos ser nosotros mismos, podemos utilizar esta energía en centrarnos en el contenido", aclara. Y Respirar. "No hay ejercicios más eficientes para relajarnos que la respiración. Antes y durante. Pequeñas pausas en el medio de la exposición para recuperar control y antes para destensar los posibles nervios que podamos traer", puntualiza.

 

http://ow.ly/HTu5O  

See on Scoop.itCognición, Emoción y Salud

Agorafobia: miedo a perder el control

Conoce la agorafobia, un trastorno psicológico puede provocar un grado de discapacidad grave y que afecta al 1% de la población española. Efesalud.com

 

El torbellino de ansiedad provocado por un ataque de pánico conduce a algunas personas evitar a toda costa la situación que les ha conducido a ese estado. Descubre en qué consiste este trastorno psicológico que puede provocar un grado de discapacidad grave y que afecta al 1% de la población española.

Su etimología de origen griego, “ágora” plaza pública y “fobia” temor, puede llevarnos a pensar que esta fobia se reduce a los espacios públicos, pero eso no es todo.

La agorafobia se refiere a la evitación y temor ante cualquier situación que puede provocar un ataque de pánico y hace perder el control de la ansiedad, explica Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS).

La agorafobia puede abarcar todo tipo de situaciones. Desde espacios como grandes superficies donde hay aglomeraciones hasta la intimidad de una cena o el temor a morir de un infarto, pasando por el miedo a viajar en avión o en tren, apunta el experto. Y matiza: “Por lo general, el tipo de situación nuclear es aquella en la que se ha producido un ataque de pánico”.

Desencadenantes

La agorafobia suele ir precedida de otro trastorno, el de pánico, y es más frecuente en los jóvenes.

“Casi todas las personas que tienen un trastorno de pánico tienden a desarrollar agorafobia”, sostiene Cano, quien afirma que aunque es infrecuente, la agorafobia también se puede dar sin este trastorno .

El especialista apunta que no se puede predecir en qué momento alguien va a tener un ataque de pánico. No obstante, existe una serie de factores de riesgo que incrementan la probabilidad de que esto suceda, dando lugar a un trastorno de pánico que después conduzca a la agorafobia:

 

Cabeza de Medusa del escultor italiano Gian Lorenzo Bernini mostrada en Roma. EFE/Alessandro Di Meo

 

Tener estrés intenso y a la vez crónico.

Ser mujer, por razones hormonales y también sociales, el estrés elevado en el hogar y en el trabajo. Tener un síndrome premenstrual severo y tener más cambios hormonales incrementan las posibilidades.

Fumar cigarrillos o marihuana.

Desarrollar temor a la ansiedad y a las sensaciones que se experimentan en un momento dado cuando se está nervioso.

Reactividad fisiológica: durante el estrés hay personas que reaccionan con más activación cardiovascular o de otro tipo, como el rubor o el sudor. “Si una persona empieza a tenerle miedo a esas manifestaciones y les dedica mucha atención, más incrementa la tasa de respuesta que ya está teniendo”.

Síntomas

¿Cómo se llega a tener agorafobia? Antonio Cano explica que los ataques de pánico son una reacción inesperada e inexplicable, surgen con rapidez y alcanzan su punto máximo en apenas diez minutos.

El facultativo indica que “la aparición súbita de miedo o malestar  intenso se puede producir tanto desde un estado de calma como de ansiedad”. Durante este tiempo, se producen al menos cuatro de estos trece síntomas de activación:

Palpitaciones, golpeteo del corazón o aceleración de la frecuencia cardíaca.Sudoración.Temblor o sacudidas.Sensación de dificultad para respirar o de asfixia.Sensación de ahogo.Dolor o molestias en el tórax.Náuseas o malestar abdominal.Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo.Escalofríos o sensación de calor.Parestesias (sensación de entumecimiento o de hormigueo).Sensación de irrealidad o despersonalización (separarse de uno mismo).Miedo a perder el control o a “volverse loco.”Miedo a morir.

El especialista advierte que, tras sufrir el ataque de pánico en una situación determinada, si la persona no recibe ayuda para comprender lo sucedido, surgen dudas y temores que “dan vueltas sobre el problema y aumentan la ansiedad”, y con ello, incrementan las probabilidades de que se repitan.

“Estas personas y aprenden a evitar las situaciones donde se producen los ataques de pánico”, estos se pueden repetir y suelen darse una vez al mes, concluye.

 http://ow.ly/HN5LY  

Source: www.efesalud.com

Tratamiento del pánico y la agorafobia.

 

Tratamiento

El psicólogo apunta que, aunque generalmente las personas con pánico están tomando psicofármacos, “las técnicas que han demostrado ser más eficaces  son las cognitivo-conductuales”, que comienzan por una psicoeducación, la explicación del trastorno y las pautas para evitar que se repita.

Asimismo, para que los ataques no se sucedan “hay que controlar los factores de riesgo”. Los elementos cognitivos juegan un papel decisivo, si se da mucha importancia a los síntomas de activación se crea  un “círculo vicioso” que desemboca en el incremento de las sensaciones de ansiedad y en la evitación de situaciones, lo que impide llevar una vida normal a quien las padece.

El experto señala que la agorafobia afecta al nivel del bienestar psicológico de las personas  y “puede llevar a adquirir un grado de discapacidad importante. Algunas tienen verdaderos problemas para realizar determinados trabajos o para salir de casa”.

Existe un servicio de orientación de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés donde se pueden consultar dudas escribiendo a la dirección: seas.cons@psi.ucm.es

 

Actualmente, se está llevando a cabo un ensayo clínico en las consultas de Atención Primaria (PsicAP) de cinco Comunidades Autónomas (Madrid, Valencia, Castilla-La Mancha, Baleares y País Vasco) que compara el tratamiento psicológico cognitivo-conductual frente al tratamiento psicofarmacológico tradicional, “la hipótesis es que funcionará mejor el tratamiento psicológico, que será más eficaz y eficiente.”

 

http://ow.ly/HN5LY  

See on Scoop.itCognición, Emoción y Salud

¿Miedo a la época navideña? Podrías sufrir ansiedad social

Las celebraciones, fiestas de empresa y cenas con familiares y amigos son motivo de alegría para la gran mayoría, especialmente en Navidad. Sin embargo, estos eventos suponen un verdadero calvario para quienes padecen la denominada ansiedad social

 

 

http://ow.ly/FEc1H

 

Las celebraciones, fiestas de empresa y cenas con familiares y amigos son motivo de alegría para la gran mayoría, especialmente en Navidad. Sin embargo, estos eventos suponen un verdadero calvario para quienes padecen la denominada ansiedad social

 

En lugar de pasar un buen rato, sienten preocupación, temor e inseguridad en situaciones festivas, tan habituales durante el periodo navideño. Son las personas que padecen ansiedad social, quienes en estas situaciones también pueden presentar síntomas como sudor, temblor, aumento de la tasa cardiaca, de la temperatura o enrojecimiento, entre otros.

 

“La ansiedad es una emoción normal que nos pone en alerta cuando anticipamos una posible amenaza. Pensamos más deprisa y nos activamos a nivel fisiológico para tener más recursos que nos permitan actuar de una manera más diligente”, señala Antonio Cano Vindel, catedrático de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés.

 

El especialista explica que existen varios tipos de ansiedad. La que se considera normal, surge ante situaciones como un examen, “donde al principio puedes pasarlo mal al creer que vas a suspender, pero entonces estudias, te activas, te concentras más y después en la propia prueba piensas muy rápido y escribes más deprisa”.

 

ATRIBUYENDO PENSAMIENTOS PROPIOS A LOS DEMÁS

No obstante, Cano subraya que, cuando la ansiedad se experimenta a niveles demasiado altos, muy intensos, extremadamente frecuentes, dura en exceso o no es adecuada a las situaciones, produce un bloqueo del rendimiento en lugar de ayuda. “Entonces la ansiedad ya no es tan adaptativa y empieza a haber un desorden emocional”, apunta.

 

En este sentido, aclara que “el trastorno de ansiedad social es un desorden emocional relacionado con la ansiedad ante situaciones sociales”.

 

Quienes padecen la también denominada fobia social “tienen miedo de hacer cosas normales delante de otras personas. Así, por ejemplo, pueden temer firmar un cheque frente a la cajera del supermercado, comer o beber delante de otros o usar un baño público”, detallan los especialistas del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos.

 

Del mismo modo, el doctor Cano comenta que quienes tienen este trastorno “lo pasan mal en cualquier situación en la que haya amenazas subjetivas para ellos. Para uno la amenaza son los extraños; para otro tener que comer sopa delante de otras personas porque le tiembla la mano; para un tercero ponerse rojo cuando le presentan a alguien. Otras amenazas son no saber qué decir, sudar demasiado, etc”.

 

“Cada paciente tiene sus amenazas subjetivas. A veces son múltiples y a veces esta situación desasosegante que siente es única”, matiza.

 

No obstante, el psicólogo afirma que el problema no es tanto la situación en sí como la interpretación que la persona con ansiedad social hace de ella.

 

Según explica el doctor Cano, las personas con ansiedad social cometen varios errores. “Uno de ellos es de tipo interpretativo y consiste en pensar que su conducta no es apropiada, aunque los demás consideren que sí lo es”.

 

“En segundo lugar, hay un error o sesgo de tipo atencional que hace que el sujeto, durante la situación social, o incluso anticipadamente, esté todo el tiempo pensando en su problema”, comenta.

 

Asimismo, señala que estos dos desajustes, el interpretativo y el atencional, hacen que aumente la alerta, la ansiedad y la preocupación por quedar mal.

 

Pero quienes padecen ansiedad social también suelen cometer la equivocación de atribuir a los demás sus propios pensamientos.

 

“Los demás van a pensar que soy tonto porque no hablo, porque solo digo cosas insulsas. O bien, los demás me van a rechazar si doy algún signo de ansiedad como el temblor”, son algunos de los ejemplos que pone el doctor Cano.

 

“Son pensamientos propios, pero se los atribuye a los demás, a las personas que están en esa concreta situación social”, matiza.

 

En este sentido, el especialista asegura: “cuantos más errores cognitivos tenga esa persona, más van a aumentar los signos de ansiedad, como la preocupación, el temor, la inseguridad y la sensación de que los demás están pendientes de ella”.

 

Según el especialista también pueden aparecer síntomas físicos, como el rubor, el temblor, el sudor, la inquietud motora, el aumento de la tasa cardiaca, de la tasa respiratoria y de la temperatura.

 

“Se produce un círculo vicioso, una espiral que dibujan cada vez más grande. Tienen cada vez más preocupación, más activación fisiológica y eso hace que tengan más errores cognitivos de tipo interpretativo, atencional y atributivo”, indica.

 

Por todo ello, muchas personas con ansiedad social tienden a evitar las situaciones en que se tienen que reunir con otras personas.

 

No obstante, el doctor Cano señala que evitar esos momentos “es negativo, porque se refuerza el miedo. En cambio, exponerse a ellas puede ser terapéutico si previamente se van corrigiendo los errores cognitivos”.

 

Para enfrentarse a estas situaciones, el psicólogo insiste en que “hay que pensar mejor”.

 http://ow.ly/FEc1H

 

Source: www.eluniversal.com.mx

Ansiedad social

 

CONSEJOS Y PAUTAS DE CURACIÓN

Para los sujetos que viven este tipo de situaciones, el doctor Cano ofrece algunos consejos prácticos de cara a la Navidad.

La idea primordial es corregir los errores cognitivos que pueden ser de varios tipos:.

 

a) "Se me va a notar la ansiedad"

Este es un error recurrente ante el que el doctor afirma que la ansiedad, por lo general, no se nota.

 

b) "Los demás van a estar pendientes de mi conducta"

"Esto no es así", comenta el experto. "Los demás no están pendientes de tu conducta. Eres tú el que está pendiente de tu propio actuar y no debes estarlo", precisa.

 

c)"No sabré qué decir" 

Ante esta afirmación, el psicólogo recomienda hablar de cualquier cosa que se nos ocurra, en lugar de darle vueltas.

 

d)"Los demás me rechazarán si me notan algo de ansiedad" 

Esto tampoco es cierto. "Tú no rechazas a los demás cuando les notas nerviosos, sino que sientes empatía por ellos", asegura.

 

Además, el especialista aconseja a las personas con ansiedad social centrar su atención en la fiesta y no en sus propios pensamientos.

 

"Si te centras en tus pensamientos, tu ansiedad va a aumentar. Pero si centras tu atención en la conversación, no vas a pensar en tus errores y estarás más a gusto", subraya.

 

"En general, es necesario cambiar la interpretación. Las fiestas son para divertirse, no para ir a sufrir. Todo el mundo tiende a pasarlo bien y tú también puedes hacerlo", les dice a las personas con ansiedad social.

 

Otra de sus recomendaciones es no abusar del alcohol. "Aunque el alcohol desinhibe, no lo uses para reducir tu ansiedad", destaca. Asimismo comenta que, si bien una dosis pequeña puede ayudar, emborracharse es un error si se trata de comportarse adecuadamente en situaciones de relación social.

 

El especialista insiste en que el alcohol no resuelve el problema, al contrario. Señala que algunas personas con ansiedad social también han desarrollado problemas de alcoholismo.

 

Del mismo modo, el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos expone que puede darse un problema de abuso de sustancias si la persona afectada intenta "automedicarse" por su ansiedad.

 

"La ansiedad social tiene cura", afirma categóricamente el doctor Cano, quien asevera que para superar este trastorno "hay que ponerse en manos de especialistas bien cualificados que apliquen tratamientos probados científicamente".

 

"Hay tratamientos eficaces, pero las personas con ansiedad social los demandan muy poco porque se avergüenzan de su problema, no quieren hablar de ello, no quieren acudir a un especialista y, a veces, ni siquiera quieren reconocer que lo tienen ", detalla.

 

Por el contrario, el doctor Cano insiste en que no hay que confiar en quienes prometen milagros: "No hay que fiarse de quienes afirman resolver el problema en una sola sesión, ni fiarse de técnicas que no se han validado, como la hipnosis".

 

El especialista concluye que "los grupos de autoayuda, por sí mismos, tampoco funcionan. La cura, insisto, pasa por ponerse en manos de psicólogos cualificados".

 

http://ow.ly/FEc1H

See on Scoop.itCognición, Emoción y Salud

Uso excesivo de tranquilizantes | EROSKI CONSUMER

Uso excesivo de tranquilizantes | EROSKI CONSUMER.

 

A pesar de que la evidencia sostiene que el tratamiento psicológico es más eficaz para los trastornos emocionales, todavía se prescriben demasiados tranquilizantes

 

Por MONTSE ARBOIX.  5 de diciembre de 2014

Imagen: Okko Pyykkö

http://www.consumer.es/web/es/salud/psicologia/2014/12/05/221060.php ;

 

España es, detrás de Portugal, el segundo país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en consumo de tranquilizantes. Sin embargo, está demostrado que para los trastornos emocionales es más eficaz el tratamiento psicológico. En este artículo se aportan detalles sobre el número de afectados por trastornos de ansiedad y depresión, por qué el tratamiento cognitivo-conductual es más efectivo y cómo los expertos quieren ponerlo a prueba en España.

El empleo medio de tranquilizantes en España por cada 1.000 habitantes supera en un 214,2% el máximo recomendado. A su vez, sin dejar nuestro país, el uso de antidepresivos ha aumentado un 227% en los últimos 12 años. Estos datos se han hecho públicos en el X Congreso Internacional de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS). El uso indiscriminado de estos fármacos puede convertirse en un problema de salud pública. De hecho, los tranquilizantes (como los sedantes, los hipnóticos y los ansiolíticos) acumulan el mayor volumen de problemas de abuso. Los últimos datos disponibles señalan que, solo en el año 2010, los tranquilizantes consumidos con receta médica oficial supusieron 794,37 millones de euros para el Sistema Nacional de Salud. Es decir, que el gasto conjunto (de medicamentos recetados y de venta libre) rondaría los 1.151,26 millones de euros.

Ansiedad y depresión en España

¿Se corresponde tanto tranquilizante con el porcentaje de afectados en España? Según Antonio Cano Vindel, catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la SEAS, en la población general, los trastornos de ansiedad registran una prevalencia del 6,2% en los últimos 12 meses, mientras que para la depresión es del 4,4%. Sin embargo, entre las personas que acuden a su centro de salud de Atención Primaria, la prevalencia de los trastornos de ansiedad en los últimos 12 meses es del 18,5% y para los trastornos depresivos, del 13,4%. Es decir, tres veces más que en la población general.

 

 

 

Algunos problemas psicosociales, como el desempleo o el divorcio, ocasionan emociones negativas intensas.

 

En EE.UU., los datos son tres veces superiores a los de nuestro país. Pero parece ser que, en España, los problemas emocionales no se diagnostican ni se tratan de manera adecuada. “Los pacientes con trastornos de ansiedad o depresivos -en dos de cada tres casos- son atendidos sobre todo por su médico en Atención Primaria. En este nivel no hay psicólogos y algunos estudios han encontrado que el médico de familia solo detecta de forma correcta el 20% de los casos de depresión. Los motivos de la baja detección es que estos trastornos son poco conocidos por los afectados e, incluso, por los propios médicos, que se quejan de falta de formación y de tiempo para la consulta, con una media de cinco minutos por paciente”, señala Cano.

Parecería que en el Sistema Nacional de Salud no se gestionan bien los problemas emocionales. El presidente de la SEAS insiste además en la falta de tratamiento: “El 40% de estos pacientes no recibe tratamiento alguno, ni farmacológico, ni psicológico. Y entre quienes sí reciben alguno, en la gran mayoría, no es muy adecuado”. Este especialista explica que, pese a que el tratamiento de elección para los trastornos de ansiedad es el psicológico, con técnicas cognitivo-conductuales, sin recurrir a tranquilizantes, solo el 0,9% de los pacientes con trastornos de ansiedad han recibido en el último año tratamiento exclusivamente psicológico, mientras que el 60,1% han sido tratados con psicofármacos de tipo tranquilizante y antidepresivo.

Tratamiento de los trastornos emocionales

Entonces, ¿cuáles son los puntos débiles en la gestión de estos problemas emocionales? Este especialista detalla que los problemas psicológicos se desarrollan y se corrigen si se tienen en cuenta unos pocos factores de tipo cognitivo y conductual. Sin embargo, su abordaje en nuestro sistema de salud suele ser desde un punto de vista biológico.

Algunos problemas psicosociales, como el desempleo o el divorcio, ocasionan emociones negativas intensas, que pueden acabar en trastornos de ansiedad o depresivos. Para prevenirlos y para tratarlos, se debe utilizar la psicoeducación y el entrenamiento en habilidades para manejar las emociones. Sin embargo, a menudo, se usan tranquilizantes, antidepresivos, somníferos o analgésicos para paliar los síntomas emocionales y no se enseña a afrontar los problemas.

Para aliviarlos se recurre “casi en exclusiva”, advierte el doctor Cano, al tratamiento farmacológico, a pesar de que no es lo que recomienda la evidencia científica. Y no por razones económicas, puesto que paliar los síntomas con psicofármacos a largo plazo sale más caro que resolverlos de manera eficaz, ni porque solo hay cinco minutos para atender al paciente, ya que se pueden tratar en grupo, para que cada paciente reciba 60 minutos.

A pesar de la tendencia actual, hay alternativas de tratamiento apoyadas con la mejor evidencia científica disponible hasta el momento: las guías de tratamiento NICE para los trastornos de ansiedad y la depresión leve o moderada señalan que existe evidencia suficiente para afirmar que los tratamientos psicológicos de tipo cognitivo-conductual son eficaces y que no se deberían usar los tranquilizantes.

Tratamiento cognitivo-conductual versus farmacológico

El porcentaje de casos curados con tratamiento cognitivo-conductual es superior que con medicamentos

Aunque el tratamiento farmacológico puede reducir los síntomas, hay millones de personas que llevan muchos años con psicofármacos y, sin embargo, continúan con sus problemas emocionales, incluso se desarrollan otros nuevos. De esta manera, se tiende a la cronicidad y a la comorbilidad de nuevos trastornos. Además, el porcentaje de casos curados con tratamiento cognitivo-conductual es superior al de casos curados tratados con medicamentos.

Entre los pacientes todavía no curados, “la remisión de síntomas es también superior en los casos tratados con técnicas psicológicas. Al final, el tratamiento psicológico permite a los pacientes dejar de consumir psicofármacos, disminuye la frecuencia de las consultas médicas, el uso de técnicas de diagnóstico y de tratamientos sanitarios por diversas causas relacionadas con los problemas emocionales”, especifica este experto. Y no solo eso: lo más importante es que se consigue una mejor recuperación laboral, familiar o social del individuo, lo que supone un ahorro aún mayor en costes sociales y una gran mejora de la productividad y de la calidad de vida.

 

 

http://www.consumer.es/web/es/salud/psicologia/2014/12/05/221060.php ;

Source: www.consumer.es

Proyecto PsicAP: estudio sobre el tratamiento psicológico en Atención Primaria

En la actualidad, la SEAS y Psicofundación trabajan en un proyecto para probar un protocolo de tratamiento psicológico para los trastornos emocionales (ansiedad y estado de ánimo) en Atención Primaria (PsicAP). La hipótesis es que la terapia cognitivo-conductual será más eficaz y eficiente que el tratamiento habitual y que las ganancias se mantendrán durante el seguimiento. Con este ensayo clínico se pretende mostrar a la sociedad y a los responsables del sistema sanitario que en España se es capaz de hacer lo que ya se está haciendo en el Reino Unido: ahorrar recursos tratando los problemas emocionales de acuerdo con la evidencia. En este país han apostado por abordar estos trastornos de otra manera: con una mejor prevención, información y mediante habilidades para tratar, en vez de recetar solo fármacos.

Para ello, según informa el doctor Cano, se pretende contar con una muestra de 1.126 pacientes: 563 tratados con tratamiento psicológico y otros 563 tratados con el método habitual de Atención Primaria, en esencia, farmacológico. Se reclutarán en seis comunidades autónomas y 17 Centros de Salud de Atención Primaria. Antes de empezar el ensayo clínico, el estudio piloto previo ya aportó resultados esperanzadores: "Con la evaluación de más de 500 pacientes, aunque no todos cumplen los requisitos para entrar en el ensayo, el tratamiento cognitivo-conductual ya se ha mostrado más eficaz que el tratamiento convencional de Atención Primaria. Esperamos que un año se pueda completar la recogida de datos y, el año siguiente, hacer el seguimiento y comprobar que los buenos resultados obtenidos son estables".

 

Más información en: www.desordenesemocionales.es 

 

ue

Para conseguir un cambio tan importante en el sistema sanitario español, se requiere un cambio de mentalidad de toda la sociedad. Como apunta Antonio Cano Vindel, presidente de la SEAS, hoy en día, muchas personas confían en los psicofármacos como la solución para casi todos sus problemas emocionales, sean de ansiedad, depresión o relacionados con el sueño (insomnio), la alimentación, dolores musculares u otros problemas físicos (cardiovasculares, digestivos, dermatológicos) o psicológicos (disfunciones sexuales, somatizaciones, irritabilidad) derivados del estrés psicosocial.

Sin embargo, esa solución, en el mejor de los casos, suele ser temporal. "No podemos anestesiar nuestros problemas emocionales y esperar a que se resuelvan solos, sino que hay que tomar un papel activo en su solución, comenzar por mejorar nuestra información sobre las emociones y los problemas emocionales. Hay que buscar y leer información fiable", explica el experto.

Si es necesario, se han de adquirir habilidades cognitivas para manejar mejor las emociones (no magnificar los problemas) y de relajación (y de ejercicio físico) o conductuales para afrontar mejor estas dificultades. Con un breve entrenamiento, se aprenden a desarrollar y a usar de forma eficiente. A veces, por el ritmo de vida actual, cada vez hay más cargas y más demandas. Es posible que se pretenda demasiado. En este caso, habría que replantearse qué es importante e imprescindible y aprender a vivir con menos y más tranquilos.

 

http://www.consumer.es/web/es/salud/psicologia/2014/12/05/221060.php 

See on Scoop.itCognición, Emoción y Salud